DPA
La capitana alemana del barco de rescate Sea-Watch 3, Carola Rackete, defendió su decisión de atracar en el puerto de Lampedusa sin el permiso de las autoridades italianas. En declaraciones realizadas a través de su abogado al periódico italiano Corriere della Sera, Rackete explicó que la situación era desesperada y que su objetivo era simplemente llevar a tierra a gente que estaba exhausta y desolada.
Rackete temía que se produjeran suicidos a bordo y admitió que sintió miedo.
El barco de rescate Sea Watch 3 atracó en el puerto de la isla italiana de Lampedusa sin tener permiso oficial, después de estar más de dos semanas en mar abierto con 40 inmigrantes a bordo.
La embarcación fue confiscada y su capitana arrestada, acusada de varios delitos, entre los que destacan la ayuda e instigación a la inmigración ilegal. Se encuentra actualmente bajo arresto domiciliario.
Su interrogatorio y una posible confirmación de su orden de detención están previstos para mañana.
El padre de la capitana, Ekkehart Rackete, aseguró al diario italiano que su hija nunca ha cometido un error: “Carola no es una persona impulsiva, siempre sabe lo que hace. Es una mujer fuerte”.
Según él, su hija sabía lo que le esperaba en Italia antes de su llegada a Lampedusa. “Lo que ha pasado no ha sido ninguna sorpresa para ella, estoy seguro de que conocía las consecuencias que iba a enfrentar, añadió.
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