Dicen que el fútbol es el más popular de los deportes, a nivel mundial. Pero al mismo tiempo es el deporte menos actualizado en sus normas.
El poder de los clubes, de las marcas, de los jugadores, de las apuestas, han cambiado negativamente y viene empeorando muy rápido. Por eso puede ser que no se actualiza.
Antes la gente que asistía al estadio de fútbol disfrutaba del espectáculo porque se jugaba futbol, era vistoso, gambeta por aquí, gambeta por allá, una galleta tras otra, goles de palomita, de chalaca, en fin, muy agradable para los aficionados asistentes. Los equipos debían contratar talento o desarrollar en las inferiores. El 10 era el virtuoso, la estrella, el 7 y el 11, locos corredores hasta el gol o el centro, el 5 atrancaba todo y el 9 el goleador nato. Se jugaba siempre hacia adelante. Una maravilla para quienes nacimos antes de la década de los 70 del siglo pasado.
Las normas eran bastante simples y la gran mayoría las respetaba siempre. Por supuesto que existían malos elementos, clavo Caicedo, puñete Villafuerte, pellizco Klinger. Otros mentaban a toda la familia (Materazzi), con tal de distraer al contendiente para hacerlo fallar.
Fui jugador de la Universidad Católica, y tuve desde la niñez señores entrenadores. Escuela Viscilio Bartolli; José Suárez colegio, cuyo lema fundamental era el respeto a la autoridad y al rival; Alberto Spencer y Héctor Morales de la Chatolei, tuvieron la misma línea. Es decir, respetar la norma, la autoridad y, al contrario, no se diga al compañero. También hubo unitos descarriados. Obviamente eran otros tiempos.
Del talento en la cancha al fútbol de las grandes presiones
En la actualidad prima el poder del club, de los jugadores, de las marcas, de las casas de apuestas, sobre la autoridad y la norma. El ente normativo ha sido incapaz de poner orden en las diversas competencias a nivel local, regional y mundial. Sobresale alguno que otro caso aislado, como el del juez central Issa Sy, senegalés, que dirigió el partido Espérance de Túnez frente a Al Ahly de Egipto. Al término del partido se paró en el centro del campo con la tarjeta roja en la mano dejando saber las consecuencias de un reclamo indebido.1 No hubo un solo reclamo.
Entre los horarios de las trasmisiones y las apuestas, el fútbol ha cambiado mucho y las reglas no se han ajustado adecuadamente. Por eso, somos testigos de el gran número de juzgados llenos de procesos en contra de jugadores, médicos, asistentes, entrenadores, propietarios y más, que tratan de ventilar las demandas. Recordemos el caso del asesinato de Andrés Escobar, jugador colombiano, después del mundial de 1994. En ningún otro deporte ha sucedido algo similar.
En la mayoría de los deportes, tenis, básquetbol, rugby, box, béisbol, fútbol americano, voleibol, la autoridad se respeta y se respaldan en la tecnología para evitar el comportamiento aprovechador de algunos deportistas, entrenadores, dirigentes, y demás. El avance normativo y respeto en el tenis es encomiable. La autoridad tiene la decisión preliminar y definitiva. La tecnología ayuda y el jugador puede desafiar la decisión del juez. Entonces, se usa la tecnología para determinar quién tiene la razón. El juez puede enmendar. En el fútbol americano, los jugadores no pueden reclamar al juez central, las decisiones se consultan con los otros jueces, y también se basan en la tecnología. En el rugby solo el capitán puede reclamar al juez.
Sin embargo, en el fútbol soccer es como una torre de Babel. Todos reclaman, todos creen tener derecho a hacerlo. Cualquier jugador en la cancha o en la banca (grita, insulta, protesta, gesticula) al igual que el cuerpo técnico. No se diga los aficionados que mientan al jugador, a su familia y hasta a su ascendencia. Increíble. El juez central y el VAR discuten solo en casos de un gol, de un penal o de una tarjeta roja.
Tecnología, autoridad y nuevas reglas para recuperar el juego
El mal uso de la ayuda tecnológica está generando, a mi criterio, más problemas que soluciones, pues la potestad del árbitro prima. La revisión tecnológica ayudaría a reducir los reclamos, evitando que el partido se le vaya de las manos al juez central. Actualmente las faltas fingidas de los jugadores (Luis Díaz, del Bayer Múnich ante el Real Madrid, que generó el gol de tiro libre de Arda Güler del Real Madrid, o la falta al noruego Sorloth, del Atlético de Madrid, que resulta en expulsión al jugador Erick García del Barcelona) inciden en el resultado final. Las cámaras han enseñado que en los dos casos no hubo agresión y la decisión fue equivocada, sin posibilidad de ser enmendada. Parecería que los técnicos son profesores de teatro de los jugadores, expertos en fingir (Vinicius Jr, MBappé, Ronaldo y otros) y en sacar ventaja deslealmente, en lugar de jugar el verdadero fútbol. Debe haber cambios normativos fuertes con apoyo tecnológico.
Por supuesto que hay una propuesta:
1- Vittorio Pozo. Futbolista, y muy destacado entrenador de fútbol italiano que se hizo famoso al ganar las ediciones de 1934 y 1938 de la Copa Mundial de Fútbol dirigiendo a la selección de fútbol de Italia.
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