En la mitología griega se decía que las diosas hilaban el hilo de la vida de cada persona. Cloto hilaba, Láquesis medía, y Átropos cortaba el hilo cuando la persona debía morir. Esta podría ser la base para el dicho popular “…La vida pendiente de un hilo”. En otras palabras, esta frase nos transmite la existencia de dificultades, tensiones, problemas, fragilidad o enfermedades graves a superar.
Cuando la tecnología cambia el destino de una vida
Los avances en la I+D+i (Investigación, Desarrollo e innovación) llevados a la práctica nos facilitan ciertas dificultades y nos ayudan a resolver ciertos problemas o nos permiten seguir con vida, algún tiempo más. Pero, no todos tenemos acceso a estas opciones u oportunidades. La vida depende ya no solo del avance tecnológico en la medicina, sino también de la normativa de cada sociedad para su aplicación y el fundamento conceptual detrás de ella. Además, la aplicación es importante pues el comportamiento médico hace la diferencia en casos extremos. No basta con facilitar los avances tecnológicos sino el avance de la cultura de la sociedad para su apropiada implementación y uso generalizado.
El caso Eriksen: ciencia, normas y una segunda oportunidad
Me refiero al episodio de emergencia en un partido de fútbol amistoso, Dinamarca y Ucrania. Fuimos testigos de los hechos acontecidos y como se resolvieron. El jugador Christian Eriksen se desplomó, consciente, pero se desplomó. La reacción primaria fue ¡Oh, no! ¡Otra vez! Qué peligroso ¿Cómo le dejan jugar? Por supuesto, sin saber cómo se resolvió su caso anterior, ¿cuáles fueron los requisitos a cumplir y cuál era el seguimiento médico aplicado?
En el 2021, jugaba en Italia contratado por el Inter de Milán, en un partido de la Eurocopa 2021, Eriksen sufrió un infarto, pasó cerca de cinco minutos, inconsciente. Lo revivieron.
En Italia, en la Serie A, la norma establece la prohibición de jugar con dispositivos tecnológicos. El uso de un DAI, (Desfibrilador, Automático, Implantable) no está permitido por el riesgo de un golpe severo que afecte el funcionamiento del dispositivo, ya sea que deje de funcionar o que emita erróneamente una descarga innecesaria. Obviamente, el jugador con este dispositivo estaría en alto riesgo, según los fundamentos de la norma establecida.
En otros países como Inglaterra, Alemania o Estados Unidos de Norteamérica, la norma es más flexible y sí permite el uso del dispositivo, bajo responsabilidad del jugador, del equipo médico y del club.
En el caso de Eriksen, la premier ligue y la Bundesliga autorizaron el protocolo presentado por el médico del jugador y, por eso, el jugador ha continuado en la práctica profesional de futbol, tanto a nivel de clubes como de selección nacional.
El 7 de junio durante un partido amistoso, el avance tecnológico-DAI, salvo la vida nuevamente a Eriksen, es decir, el aparato implantado cumplió con el propósito de su desarrollo tecnológico: evitar la muerte súbita.
Es preciso aclarar que el DAI no evita el infarto o la insuficiencia cardíaca, lo que hace es detener la arritmia mortal que viene después. A nivel mundial el DAI es de amplio uso en países con poder adquisitivo más alto, por su costo. Sin embargo, las estadísticas[1] dicen que ha reducido la muerte súbita en un aproximado 50% y la mortalidad global en un 25%. Parecería que la evidencia es clara y contundente, donde más generalizado es su uso.
Humanidad y solidaridad más allá del deporte
Pero lo que más me llama la atención, no es el avance tecnológico sino, más bien, el avance que ciertos pueblos tienen en la convivencia y humanismo. La raíz primordial es la cultura, como fuente de integración y reconocimiento de los principios fundamentales de una sociedad justa y equilibrada.
En el estadio Nature Energy Park de la ciudad de Odense, Dinamarca, con la totalidad de su capacidad (16.000) ocupada, se jugaba un partido amistoso entre Dinamarca y Ucrania. Al minuto 64, Eriksen se desplomó agarrándose el pecho. El partido se suspendió. Debía haber espectadores de varias nacionalidades principalmente daneses y ucranianos, por supuesto. Todo el estadio, se enmudeció y se asustó. Entre los graderíos se corría la voz, Eriksen nuevamente, otro ataque cardíaco. Esta vez logró recuperarse inmediatamente. Todo el estadio, todo el estadio empezó a aplaudir, transmitiéndole un mensaje de apoyo, de fuerza, no lo dejaron de hacer por largos minutos hasta que, caminando, llegó a la ambulancia que lo trasladaría a un centro médico. Qué público, qué cultura, qué valores, qué humanismo. Aplausos a todos los espectadores y los que estuvieron presentes y apoyaron.
Pero ahí no queda mi admiración. Los entrenadores y los capitanes de los equipos convinieron suspender el encuentro y lo confirmaron al juez de apoyo y al juez central. Todos en consenso acordaron, de forma casi inmediata, suspender el partido y el público una vez más aplaudió sonoramente la empatía de todos con el jugador. Qué carajo, digno de aprender, aplausos.
Eso es convivir, eso es compartir, eso es cultura, es humanismo en su máxima expresión.
Gracias por el ejemplo, gracias por enseñarnos al mundo entero lo que significa la práctica deportiva culta, gracias por dejar de lado el dinero y el egoísmo. Aplausos.
Gracias daneses, gracias ucranianos, gracias por su humanismo.
[1] / Las estadísticas son muy diferentes en Europa, EEU, Asia, Latinoamérica.
¿Ya conoces nuestro canal de YouTube? ¡Suscríbete!
El fútbol ¿Espectáculo? “El fútbol se juega con la cabeza, los pies son solo herramientas” (1)
Polémica en Colombia por decisión que permitiría a Petro participar de lleno en la campaña electoral
EnerGreen Talks 2026 reúne en Galápagos a líderes internacionales para impulsar la transición energética sostenible
UTPL obtiene reconocimiento nacional por su gestión consolidada en innovación y propiedad intelectual
Europa aplica su mayor reforma migratoria en años: ¿qué cambia para quienes buscan llegar al continente?