El transporte de pasajeros en la ciudad ha mutado, desde 1859 con carretas a caballo, coches a caballo (1901), primer vehículo (1906), el ferrocarril llega a Quito (1908), construcción (1911) y funcionamiento del Tranvía eléctrico (1915), mediante la Transway Cía, que ofrecía su primera línea desde el centro hasta la Avenida Colón, Avenida 6 de diciembre y regreso. La segunda línea cubrió San Diego y la tercera a Cotocollao (1921). La compañía Transporte y Comercio creó el servicio con 103 unidades (1940).
En 1947 se creó el primer sindicato de choferes y el tranvía dejó de operar en 1948. El servicio de transporte de pasajeros se prestaba mediante los populares “paperos”, para incorporar los microbuses años más tarde. ¡Qué cambio no!
Más de un siglo de cambios… y el mismo desorden
A inicios de los 80 se creó la Empresa Municipal de Transporte, el trole en 1995, la Ecovía en el 2001, el Corredor 6 de diciembre en 2005, la Marín – Quitumbre en 2012 y llegamos al Metro, en diciembre de 2023. Casi 170 años de transporte de pasajeros en la ciudad y parece que las autoridades municipales no han aprendido nada, pues hoy tenemos un caos. En todo este tiempo no se ha planificado la ciudad desde la visión futurista del transporte de pasajeros, dejando a los ciudadanos en la indefensión de movilidad.
El transporte de pasajeros es un derecho garantizado en la Carta Magna. Según la Ley Orgánica de Transporte Terrestre, Tránsito y Seguridad Vial, el Estado es responsable de la seguridad ciudadana y la calidad del transporte público, así como de promover la movilidad sostenible y segura. LOS OPERADORES DEBEN CUMPLIR INDICADORES DE CALIDAD Y SEGURIDAD, MONITOREO Y CONTROL.
Según el COOTAD[1] los GADs tienen la obligación de contar con un Plan de Desarrollo y Ordenamiento Territorial – PDOT, un instrumento de planeación de corto, mediano y largo plazo para la dotación de infraestructura y equipamiento de los servicios públicos, entre ellos el transporte de pasajeros.
En este punto, tanto el municipio como los operadores de transporte de pasajeros incumplen con la norma. Más grave todavía, el municipio se hace de la vista gorda y los transportistas se creen en el derecho de limitar el funcionamiento porque ya no hay subsidio. ¿Dónde están los concejales que no interponen una demanda al par de socios? Seguimos con el comportamiento irracional para no perder las prebendas.
La ciudad crece, pero la movilidad no se planifica
La Movilidad Urbana, además de la dinámica de los desplazamientos, incluye aspectos socioeconómicos espaciales, edad, género y estatus laboral. Por tanto, son desplazamientos con el objeto de minimizar las distancias existentes que separan los espacios (vivienda-trabajo-estudios-salud-entretenimiento), mediante cualquier forma de transporte.[2] ¿Cómo han interiorizado las autoridades del municipio de Quito este tema?
No lo han hecho. Es muy simple ver cómo la ciudad se extiende cada vez más hacia el sur, al norte y al oriente, porque el Pichincha no deja ir más allá, al occidente. Una falta total de planeación del servicio de transporte de pasajeros, dejando a los ciudadanos a merced de los transportistas usureros que no han cumplido con la ley y en las narices de las autoridades municipales se limpian con los indicadores de calidad, seguridad y servicio.
Hace unos años se aumentó el valor del pasaje bajo el compromiso de elevar la calidad y el servicio. ¿Dónde están los indicadores a cumplir y las estadísticas de cumplimiento? Es un contubernio entre ellos dos. La ciudad está sometida a los caprichos de los transportistas y a la desidia de las autoridades municipales.
¿Dónde están los estándares de calidad?
¿Cuál es un servicio de transporte de pasajeros de calidad? Un servicio de transporte de pasajeros de calidad se define por garantizar seguridad, puntualidad, comodidad, limpieza y atención al cliente, cumpliendo con estándares superiores como la norma UNE-EN 13816 y sus actualizaciones.
Estos servicios destacan por vehículos modernos, conductores profesionales, planificación de rutas y facilidades de reserva. Factores Clave de Calidad: 1) Seguridad y Confort: Vehículos en excelente estado, climatización, asientos cómodos y conductores experimentados. 2) Puntualidad y Fiabilidad: Cumplimiento riguroso de horarios y rutas, esencial para el transporte corporativo. 3) Certificaciones: Empresas con certificación UNE-EN 13816 garantizan estándares europeos de calidad.
Usuarios inconformes y autoridades ausentes
Increíble, según una publicación de El Comercio, la Empresa de Pasajeros del Municipio realizó una encuesta, en diciembre de 2025, en la que el 78% de los encuestados calificaron la seguridad del Trolebús, la Ecovía y los alimentadores como positiva[3].
Mediante una investigación académica, a principios del mismo año (2025), los usuarios, en un 80%, consideraron como insatisfactorio el servicio de transporte de pasajeros, pues la calidad ha sido insuficiente, lo que ha generado una creciente insatisfacción entre los usuarios y un desplazamiento hacia métodos de transporte menos sostenibles, como los vehículos particulares y las motocicletas.[4]
Esta disparidad de resultados solo resalta que algo está mal en la ciudad. Estamos siendo manipulados por las “fake news” en las redes sociales. Como dice Don Pedro Velasco Espinosa en su artículo de hoy, MAMITICOS LOS “BUSEROS”, Todos los días del año, “llueva, truene o relampaguee”, salen a “perder plata”. Es decir que cada mañana se levantan a sacrificarse, a sufrir, a padecer por servir a sus usuarios, aún a costa de sus escuálidas economías. ¡Benditos sean!
Para muestra solo falta un botón, dice el dicho. En el gráfico siguiente se resalta que los 4 medios de transporte de pasajeros con carril exclusivo sirven en los mismos puntos de origen destino. La ciudad y sus habitantes está a merced de los operadores privados convencionales con 262 rutas. Unas 70 están en reestructuración, otras 110 requieren modificaciones sustanciales. El resto, bajo análisis. Hasta 2027 se incorporarán 13 nuevas rutas oriente-occidente, según el Secretario de Movilidad Ale Pérez.

El transporte no puede funcionar bajo amenazas
Además, los transportistas han sido subvencionados por el estado, no solo con el subsidio a los combustibles, sino también, con menores valores en la matriculación, importación de unidades y repuestos. Es decir, les han facilitado su actividad y ahora ellos consideran que pueden suspender o reducir el servicio, porque están perdiendo plata. Al hacerlo están incumpliendo con la ley.
El municipio debería registrar qué unidades prestan el servicio y cuáles no. Así, los permisos de funcionamiento pueden ser desautorizados y se abren esas frecuencias a quien las quiera postular. No, no puede ser. Liberémonos de estas amenazas a la convivencia entre humanos. Necesitamos autoridades municipales con vocación de servicio y no amarristas, esta vez con los transportistas.
Hagamos cumplir la ley.
[1] Artículos 295, 296, 297 y 467
[2] Quivera. Revista de Estudios Territoriales. 2021. Franco Sánchez, Laura. “El transporte masivo y su impacto en la movilidad urbana en Pachuca. México. UAEMex.
[3] https://www.elcomercio.com/actualidad/quito/usuarios-califican-seguridad-transporte-municipal-quito/
[4] Borja, Luis N. y Ávila, Jazmín A. 2025. Revista Científica y Académica Vol. 5, Nro. 1, enero – marzo. “Evaluación de la calidad de transporte público en Quito a través del modelo Kano y la norma UNE-EN 1386: Una perspectiva de los usuarios. UAEMex.
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