El número de personas que viven sin hogar muestra un repunte en distintas ciudades del mundo, en un contexto marcado por el encarecimiento de la vivienda, la precarización laboral y el aumento del costo de vida. La problemática, que parecía estabilizada tras la pandemia en algunos países, vuelve a ocupar espacio en la agenda pública.
En Europa y América del Norte, organizaciones sociales reportan un incremento de personas durmiendo en calles, plazas o refugios temporales. Las autoridades locales enfrentan el desafío de atender una demanda creciente de albergues, asistencia sanitaria y programas de reinserción social.
El fenómeno no responde a una sola causa. La combinación de alquileres elevados, pérdida de empleo, crisis migratorias y problemas de salud mental configura un escenario complejo. Expertos señalan que la falta de políticas estructurales de vivienda social agrava la situación.
Más allá de las cifras, el repunte del sinhogarismo plantea un debate ético y político sobre el modelo de desarrollo y los sistemas de protección social. Las organizaciones humanitarias advierten que, sin políticas integrales, la tendencia podría consolidarse en los próximos años.
Relevancia para Ecuador:
Aunque el fenómeno se analiza en un contexto global, la problemática interpela también a América Latina. Ecuador enfrenta retos similares en vivienda y empleo, lo que obliga a fortalecer políticas preventivas y redes de protección social.
Foto de portada: Persona sin hogar instala una carpa en una plaza de París, en medio del aumento global del sinhogarismo.
Crédito: La Vanguardia
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