El uruguayo Luis Almagro, secretario general de la OEA, rechazó la llegada de aviones con militares rusos a Venezuela porque constituye un “acto lesivo de la soberanía venezolana”. Se trata de “un instrumento de amedrentamiento represivo en el contexto de una transición democrática” liderada por Juan Guaidó, reconocido como presidente encargado por cerca de 50 países, dice el comunicado.
El comunicado explica que, de acuerdo con la Constitución Bolivariana, el paso de tropas extranjeras por el país debe ser autorizado por la Asamblea Nacional, la cual es presidida por Guaidó, de mayoría opositora y no reconocida por el régimen de Maduro. Agrega que la “incursión militar” rusa se hizo “en apoyo de un gobierno declarado ilegítimo”.
El comunicado de Almagro concluye calificando como “inadmisible” que un gobierno extranjero, Rusia en este caso, “tenga programas de cooperación militar con un Régimen usurpador que ha sido declarado ilegítimo por resoluciones y derecho interamericano, lo cual atenta además contra la paz y seguridad hemisférica”.
Además de la reacción de Almagro, la oposición a Maduro ha reaccionado ratificando la potestad de la Asamblea Nacional para decidir en este tipo de casos, como lo hizo el diputado Williams Dávila.
Los dos aviones rusos llegaron al aeropuerto de Maiquetía, que sirve a Caracas, el domingo. Hasta ahora, el régimen no ha respondido las peticiones de agencias internacionales sobre el objetivo de esta visita.
La tensión por la llegada de las aeronaves al país vecino, además, se profundiza por las declaraciones hechas este lunes por el canciller ruso, Sergéi Lavrov, quien aseguró que Estados Unidos está intentando un “golpe de Estado” en Venezuela, pero evitó referirse a la llegada de los efectivos militares de su país.
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