El Congreso de Perú aprobó la destitución del presidente José Jerí en una decisión que profundiza la crisis política que atraviesa el país. La medida se produce apenas cuatro meses después de su designación como mandatario y a menos de dos meses de que se celebren elecciones generales.
La decisión legislativa se da en un contexto de alta tensión institucional, marcado por confrontaciones entre el Ejecutivo y el Parlamento, cuestionamientos sobre la gobernabilidad y un clima de polarización política que ha caracterizado los últimos años en Perú.
La salida de Jerí se suma a una cadena de cambios presidenciales que han debilitado la estabilidad institucional peruana. En menos de una década, el país ha experimentado múltiples transiciones abruptas en el poder, lo que ha generado preocupación en sectores económicos y en la comunidad internacional.
Analistas advierten que la destitución, en plena antesala electoral, podría impactar el desarrollo del proceso democrático, así como la confianza ciudadana en las instituciones. Sin embargo, el Congreso defendió la decisión argumentando razones políticas y constitucionales que, según sus voceros, justifican la medida.
Perú enfrenta ahora el reto de garantizar un proceso electoral ordenado en medio de la incertidumbre política.
Perú es socio comercial y vecino estratégico de Ecuador. La inestabilidad política en Lima puede influir en la dinámica económica bilateral, la seguridad fronteriza y la coordinación regional en temas migratorios y comerciales.
Foto de portada: José Jerí durante una intervención oficial en el Congreso de Perú, días antes de su destitución.
Crédito: EFE
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