Mientras la situación económica de Irán se deteriora y la presión internacional se mantiene, informes recientes revelan que líderes y personas cercanas al régimen estarían sacando millones de dólares del país. Estas operaciones financieras reflejan una pérdida de confianza interna incluso entre quienes forman parte del núcleo de poder.
De acuerdo con investigaciones periodísticas, el traslado de capitales se ha intensificado en los últimos meses, utilizando redes financieras complejas y, en algunos casos, mecanismos informales de cambio de divisas. El fenómeno contrasta con el discurso oficial, que insiste en la estabilidad del sistema y en la resistencia frente a las sanciones internacionales.
La fuga de capitales ocurre en un contexto marcado por la devaluación del rial, la inflación persistente y el descontento social. Para muchos analistas, el hecho de que miembros de la élite gobernante busquen proteger su patrimonio fuera del país es una señal clara de incertidumbre sobre el futuro político y económico de Irán.
Este comportamiento también agrava la percepción de desigualdad, ya que mientras amplios sectores de la población enfrentan dificultades para acceder a bienes básicos, las élites disponen de recursos para asegurar su riqueza en el extranjero. El movimiento de fondos es interpretado como una forma silenciosa de “abandonar el barco”, anticipando posibles escenarios de mayor inestabilidad.
Relevancia para Ecuador:
El caso iraní evidencia cómo la falta de confianza institucional puede provocar salidas masivas de capital, un riesgo latente para cualquier economía que atraviese crisis prolongadas.
Foto de portada: Un cambista posa con un billete de un dólar estadounidense y riales iraníes en una oficina de cambio en Teherán.
Crédito: Majid Asgaripour / WANA (West Asia News Agency) / Reuters.
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