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Distanciamiento Social, pone a prueba la capacidad de resiliencia de los ecuatorianos

Wilson Araque
Universidad Andina Simón Bolívar
lunes, mayo 4, 2020
El paso del aislamiento al distanciamiento es un desafío que requiere ser enfrentado como mucha sabiduría creativa, en donde la búsqueda de un retorno pausado, paulatino y precavido -acompañado de altas dosis de compromiso y actitud por trabajar en equipo- será la base para que las personas al abrirse las puertas del aislamiento vayan progresivamente recuperando la confianza al momento de realizar sus actividades cotidianas

Luego de 48 días de aislamiento social obligatorio (ASO) el Ecuador, a partir del 4 de mayo de 2020, pasará a un nuevo estado de convivencia social denominado distanciamiento social -con énfasis en el retorno paulatino a las actividades laborales-, el cual, ante todo, busca que los ecuatorianos al regresar a sus labores lo hagan, desde la óptica de la salud humana, de forma “segura” y, así, evitar que todo el esfuerzo que se ha venido haciendo como parte del ASO se esfume y se tenga que, si el sistema de salud prende sus alarmas de emergencia -porque aparece nuevamente el fantasma de la saturación sanitaria-, volver a ese estado de aislamiento con medidas incluso más duras. Es decir, el éxito o el fracaso del momento del distanciamiento no depende solo de lo que haga el gobierno, depende de todos y cada uno de los ecuatorianos que, bajo una actitud de corresponsabilidad social compartida, busquemos días mejores para un país que, sobre la base del trabajo sinérgico, sí tiene posibilidades de salir adelante.

Poniéndose, así, a prueba la resiliencia de los ecuatorianos -entendida como la capacidad de irse reponiendo de la situación difícil que se ha atravesado-, en donde el ámbito actitudinal y los recursos que se provean serán fundamentales para lograr una recuperación, ante todo -como ya se señaló- segura de las actividades productivas del Ecuador. Siendo para ello necesarios algunos ingredientes pro recuperación nacional como: la creatividad para adaptarse a las nuevas circunstancias, el trabajo sinérgico para poder cubrir la dura factura que está pasando la pandemia, la capacidad para asumir nuevos riesgos -eso sí, con las debidas precauciones- frente a nuevas oportunidades y amenazas que van a apareciendo, y más la mezcla actitudinal de la resiliencia: disciplina, paciencia, y la triada integrada por la confianza, la fe y una esperanza en la mente y el corazón que contribuya a dar luz al túnel de las incertidumbres que ha venido prevaleciendo en toda la fase del ASO.

quienes tengan la oportunidad de retornar a su puesto de trabajo, lo hagan concienciando que hay otras personas y un país entero que dependen de lo que se vaya a hacer; de ahí, esas labores a realizar deben ser ejecutadas de la mejor forma para que, efectivamente, estén, sobre todo, al servicio de los demás y, así, contribuir a mejorar las condiciones de la economía nacional

En definitiva es un retorno que, a criterio de dos Premios de Nobel de Economía -Paul Romer y Esther Duflo-, tiene que ver con establecer acciones para proteger -debido a las inequidades socioeconómicas acumuladas desde antes de la pandemia- a aquellas personas que están sintiendo hambre y, por otro lado, definir modelos creativos en donde la seguridad de la salud de las personas sea la prioridad, siendo para ello oportuno la toma de pruebas rápidas y el establecimiento de protocolos y acciones que disminuyan al máximo la posibilidad de contagio desde cuando el trabajador se moviliza al lugar de trabajo -punto de alta preocupación, sobre todo, cuando tiene que tomar transporte público- hasta cuando realiza sus tareas dentro de la infraestructura laboral. En esto último será clave, por ejemplo, protocolos claros y precisos sobre distanciamiento seguro entre personas, la ventilación de los lugares de trabajo, uso obligatorio de mascarillas, y todas las medidas que se necesiten para que la infraestructura física y las formas de relacionamiento laboral cumplan con requisitos de bioseguridad rigurosos.

Todas estas acciones, pensadas en dar seguridad y, con ello, tranquilidad emocional al ser humano, incidirán positivamente en el comportamiento y desempeño de las personas cuando retornen, de a poco, a sus tareas cotidianas. En este punto es clave que, quienes tengan la oportunidad de retornar a su puesto de trabajo, lo hagan concienciando que hay otras personas y un país entero que dependen de lo que se vaya a hacer; de ahí, esas labores a realizar deben ser ejecutadas de la mejor forma para que, efectivamente, estén, sobre todo, al servicio de los demás y, así, contribuir a mejorar las condiciones de la economía nacional; de tal forma que, en el futuro más cercano posible, se vaya construyendo un escenario con nuevas oportunidades que, pensando colectiva y solidariamente, ayuden a encontrar o a recuperar una fuente de trabajo digna a aquellos ecuatorianos que han ido perdiendo su empleo producto del efecto pandemia o que, antes del covid-19, se encontraban ya, por meses, tratando de encontrar una oportunidad laboral.

Otro el elemento importante para que el proceso de resiliencia sea fuerte y más rápido, es que, sobre la base del aprendizaje compartido, se deben tomar como referencia las prácticas establecidas y probadas por aquellos sectores -policía, militares, cadenas de supermercado y farmacias; centros de atención hospitalaria, operadores del servicio de entregas a domicilio- que, durante la fase de ASO, han funcionado y se han mantenido cuidando la vida de los ecuatorianos. En este punto será clave que, las entidades competentes, sistematicen, analicen y compartan todo ese conjunto de conocimientos que se han ido creando “en el camino” debido a que, la presencia de la pandemia global, no estaba prevista en las planes y acciones de los ecuatorianos y del mundo en general.

En definitiva, el paso del aislamiento al distanciamiento es un desafío que requiere ser enfrentado como mucha sabiduría creativa, en donde la búsqueda de un retorno pausado, paulatino y precavido -acompañado de altas dosis de compromiso y actitud por trabajar en equipo- será la base para que las personas al abrirse las puertas del aislamiento vayan progresivamente recuperando la confianza al momento de realizar sus actividades cotidianas. También, desde el punto de vista de la solidaridad puesta en acción -bien explicada por Abhijit Banerjee y Esther Duflo en su obra “Repensar la pobreza”-, el retorno deberá considerar la creación de condiciones favorables para aquellas personas que han sido visibilizadas por la pandemia como los excluidos de un sistema que, por las inequidades socioeconómicas acumuladas, les ha tocado -por su situación de mayor vulnerabilidad- afrontar situaciones de gran dificultad.

Finalmente, el que logremos -como país- que, todo lo que se ha venido haciendo en la fase del ASO, rinda sus frutos dependerá del gobierno -por supuesto, una parte-, pero, también, y en buena medida de lo que hagamos cada uno de los ecuatorianos el momento que empecemos prudentemente a movilizarnos fuera de nuestros hogares, ya que, lamentablemente, el riesgo mayor de esta pandemia se activa cuando nos agrupamos socialmente y que, por nuestras costumbres y tradiciones, es lo que más nos gusta hacer como parte esencial de nuestra forma de convivencia como seres humanos y que, en los últimos días, la hemos ido valorando frente a las restricciones a la libertad para juntarnos, abrazarnos, saludarnos y compartir momentos que le dan vida a la razón de ser, precisamente, del ser humano.

En definitiva, es el momento de tener claro que, hablando sobre el pronombre nosotros, “o nos hundimos todos o todos salimos a flote” en medio de una tormenta que sigue en evolución. De ahí, la interacción que se han venido repitiendo y practicando de los verbos: Compartir, Cooperar y Colaborar; debe mantenerse con mucha fuerza y, así, lograr que la salida de la emergencia sanitaria -ahora monitoreada con un sistema de semaforización tricolor- sea más rápida y menos dolorosa para todos quienes habitamos este nuestro querido Ecuador.

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2 Comments

  1. Anónimo 7 mayo, 2020

    Saludos de Ana Lucía Castro,un artículo interesante sobre ésta situación de pandemia, tengo una preocupación, los niños,niñas y adolescentes están sujetos a un encierro que no les permite su desarrollo completo y estar enfrascados con educación on line, tampoco es conveniente, hay un sondeo de la Unesco,en el sentido que se reabran las escuelas,para otro artículo se podría tratar éste tema, gracias nuevamente

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  2. Vinicio Ruiz 6 mayo, 2020

    Muy buen artículo. Felicitaciones

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