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Dejemos que la esfera internacional se ocupe de Assange


Francisco Huerta Montalvo
Universidad Casa Grande
jueves, abril 11, 2019
Lo que queda claro es que Ricardo Patiño no se hubiera atrevido a meter a Assange a la embajada por cuenta suya. Él facilitó la movida por pedido del expresidente Rafael Correa cuya mano tiene mucho que ver en esta serie de rumores que pone en aprietos al gobierno de Lenín Moreno. Estamos en el país del doble discurso.

Las explicaciones que este día del canciller José Valencia en la Asamblea Nacional serán suficientes para calmar las ansias informativas de los legisladores acerca de asilado en la embajada de Ecuador en Londres. La permanencia de Julian Assange en la delegación diplomática despierta demasiada especulación y morbo; cabe entonces dilucidar algunas cuestiones y hacerlas más abiertas y públicas.

¿Cómo se produjo la trama? ¿Cuál es el rol del funcionario Fidel Narváez? ¿Quién llevó a Fidel Narváez a la embajada en Londres? ¿Qué relación tenía con el excanciller Patiño? Al parecer, este funcionario estaba al servicio del hacker. Con esas primeras respuestas podremos saber cómo ingresó y quién era en ese momento Assange y quién es ahora. Recordemos que también hubo una trama con Snowden, ¿al servicio de quién?, eso también hay que averiguarlo.

Queda pendiente también saber la razón del trato especial a un personaje que denigra a Ecuador.   Es real que si se expulsa van a decir que el país está vulnerando el derecho de asilo. En este caso no hay un doble discurso de parte del Gobierno; lo que no hay es discurso. No se sabe cómo manejar el caso y Assange se desdobla de la risa. Nos dejaron un clavo ardiendo y habrá que irlo enfriando y después sacarlo, con la certeza de que no se ponga en riesgo su vida.

No hay que olvidar que los rumores de su salida de la embajada de Ecuador salen desde su propio portal. Es gente que necesita protagonismo como los artistas de los aplausos, bichos raros del espionaje del siglo XIX perdidos en el siglo XXI que prestan servicios a varios países, desconozco la orientación política, pero al menos está claro que es amigo de Vladimir Putin.

Lo que queda claro es que Ricardo Patiño no se hubiera atrevido a meter a Assange a la embajada por cuenta suya. Él facilitó la movida por pedido del expresidente Rafael Correa cuya mano tiene mucho que ver en esta serie de rumores que pone en aprietos al gobierno de Lenín Moreno. Estamos en el país del doble discurso.

El caso nos está distrayendo de cosas fundamentales para el Ecuador. En el tema económico estamos aún por establecer el mecanismo para que el país cumpla la agenda establecida por el FMI; sigue el desempleo presente y las universidades en crisis: este es el único país con dos vicepresidentes con títulos dudosos. Dejemos que la esfera internacional se ocupe de Assange, a nosotros no nos debe preocupar demasiado.

 

 

 

 

 

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