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Prevenir es más barato que curar

Natacha Fierro
Universidad Técnica Particular de Loja
domingo, febrero 8, 2026
La experiencia en el territorio demuestra que la prevención sanitaria en la producción pecuaria ya no es solo una recomendación técnica, sino una necesidad económica, social y sanitaria. Acciones simples, planificadas y responsables permiten reducir costos, proteger la salud animal y humana, y fortalecer la sostenibilidad de los sistemas productivos rurales. Invertir en prevención no es gastar más, sino cuidar mejor los recursos y el futuro del campo.
Tiempo de lectura: 3 minutos

La prevención desde la experiencia en territorio

 

Desde la experiencia de muchos años en territorio, caminando junto a los productores, compartiendo jornadas largas en el campo, hablando menos y escuchando más, uno aprende que la verdadera extensión rural no se trata solo de enseñar sino de aprender y comprender la realidad de cada finca, y es ahí, desde el ámbito agropecuario y con los pies en la tierra, donde se vuelve evidente que la prevención ya no es únicamente una recomendación técnica sino una necesidad urgente.

 

Cuando prevenir deja de ser solo una recomendación

 

Por lo general, desde el ámbito veterinario, antes solíamos decir que prevenir es mejor que curar, pero hoy la realidad productiva y económica nos obliga a afirmarlo con mayor claridad, y es qué, prevenir es mucho más barato que curar.

Acciones sencillas que van desde la observación diaria hasta el reconocimiento del comportamiento normal de los animales, entendiendo que cada sistema pecuario tiene condiciones particulares que requieren soluciones construidas desde el territorio, permiten actuar de manera eficaz y oportuna antes de recurrir a intervenciones más complejas y costosas, mirar el entorno y al animal como un todo ayuda a identificar oportunidades de mejora en el bienestar animal y en la sanidad del sistema productivo.

 

Las consecuencias de no prevenir a tiempo

 

La ausencia de prevención sanitaria se refleja rápidamente en el campo, animales tristes,  que pierden condición corporal, disminuyen su productividad o presentan signos clínicos evidentes, brotes de enfermedades que se expanden por no contar con calendarios sanitarios básicos, incremento en los costos por el uso frecuente de medicamentos y tratamientos prolongados, y en los casos más graves pérdidas económicas que afectan directamente a la familia productora, muchas de estas situaciones podrían evitarse mediante acciones simples y oportunas.

 

La prevención sanitaria pecuaria se sustenta en la observación constante, el reconocimiento temprano de signos clínicos, la aplicación planificada y responsable de registros, calendarios de vacunación y desparasitación, junto con el manejo adecuado de corrales, medidas de bioseguridad y asesoría técnica continua, prácticas que no representan un gasto excesivo pero sí exigen compromiso, disciplina y responsabilidad compartida, diferenciar un animal sano de uno enfermo permite comprender que algo no está funcionando correctamente dentro del sistema.

 

El uso inadecuado o excesivo de medicamentos genera otro problema silencioso pero grave, la resistencia a los fármacos, cada tratamiento aplicado sin criterio técnico reduce la eficacia futura de los medicamentos y pone en riesgo la sanidad animal, además los efectos residuales de ciertos fármacos pueden permanecer en la carne, la leche o los huevos, afectando la calidad de los alimentos que llegan al consumidor, considerando que todos en algún momento consumimos productos o subproductos de origen animal.

 

Otro aspecto aún más complejo es el riesgo de las enfermedades zoonóticas, aquellas que se transmiten de los animales a las personas, por lo tanto, una sanidad deficiente no solo impacta la producción sino también la salud pública, prevenir enfermedades en los animales es una forma directa de proteger a la población en general.

 

La sanidad animal como inversión estratégica

 

No cabe duda de que invertir en prevención no significa gastar más sino optimizar los recursos disponibles, una vacuna aplicada a tiempo, la participación en procesos de capacitación y formación continua para no depender exclusivamente de personal externo, y cuando el caso lo amerita contar con una visita técnica preventiva, resultan significativamente más económicas que enfrentar una enfermedad ya presente en la finca, en la producción pecuaria cada decisión incide directamente en la rentabilidad y sostenibilidad del sistema.

 

Cuando el productor comprende que los pilares fundamentales de la producción van de la mano con la sanidad animal entendida como una inversión estratégica y no como un gasto obligatorio, se generan cambios positivos en la productividad, se reduce la mortalidad, mejora la calidad de los productos de origen animal y se protege la salud de las personas, fortaleciendo la seguridad alimentaria y el bienestar rural.

 

En el contexto actual, caracterizado por costos elevados y mayores exigencias sanitarias y comerciales, la prevención se consolida como un eje fundamental de la gestión pecuaria. Prevenir es una herramienta de resiliencia, eficiencia y responsabilidad social, porque hoy prevenir ya no es solo mejor que curar, prevenir es más barato, más sostenible y responsable con todos.

 

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