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Administración de las Herencias

Wilson Araque
Universidad Andina Simón Bolívar
sábado, agosto 30, 2025
La administración de las herencias no solo implica recibir bienes y recursos, sino también saber gestionarlos de manera responsable. Una decisión equivocada —como aceptar pasivos mayores que activos— puede generar problemas en lugar de soluciones. Con educación financiera, asesoría legal y preparación profesional, las familias pueden convertir una herencia en una oportunidad de crecimiento, garantizando que el patrimonio se preserve y se fortalezca para las próximas generaciones.
Tiempo de lectura: 3 minutos

Un espacio que debe ser abordado desde la educación financiera es la “administración de las herencias” que, una persona y/o familia, recibe y, con ello, sí se hace una buena gestión de los recursos financieros y no financieros recibidos, se podrá proteger y, sobre todo, acrecentar el patrimonio familiar.

 

Para ello, desde cuando se toma la decisión de aceptar o no una herencia, se debe tener claro que, si los pasivos -deudas- son mayores a los activos que se piensa aceptar como herencia, lo mejor será no aceptar ya que, en ese momento, más bien habrá que pagar todas las deudas cuyo valor sería superior a lo que se recibiría en dinero y bienes físicos y materiales. Ahora, claro, habrá excepciones, desde la apreciación personal y familiar, donde la decisión sea la contraria cuando lo que se busca es proteger algún bien que, por su valor histórico y sentimental, vale la pena mantener en poder de la familia, a pesar del costo que se deberá asumir.

 

Pensando en el otro escenario, con una situación a la inversa -los bienes y dinero son mayores a las deudas acumuladas por quien deja la herencia-, será importante, desde la lógica de la previsión, recibir asesoría legal y financiera para saber cómo recibir e invertir, de la mejor forma, lo heredado.

 

Por todas estas razones, las familias que tienen recursos -para que la herencia sea una oportunidad para crecer y no para generar problemas a los herederos-, en primer lugar, en vida mismo, se debe dejar por escrito el perfil cuantificado de la repartición de bienes. Y, segundo, desde tempranas edades, ir impulsando a los futuros herederos para que se vayan formando profesionalmente en temas legales, económicos y de ramas técnicas especializadas en el giro principal de los negocios o bienes que, potencialmente, podrán heredar.

 

Por ejemplo, si es en temas agrícolas, será importante que hijos o nietos -como futuros beneficiarios de una herencia-, busquen profesionalizarse y, así, cuando asuman el mando de lo heredado, tengan el conocimiento suficiente que, como pilar del progreso futuro, les ayude a guiar, con criterio profesional, el destino de la actividad económica relacionada con los bienes a heredar.

 

También, complementando la formación técnica específica para la gestión de los bienes a recibir, es relevante que los herederos conozcan sobre temas de administración financiera y, es ahí, cuando la educación financiera -considerando los principios de su efecto de multiaplicación-, puede jugar un papel de respaldo orientador clave.

 

Las mismas instituciones integrantes del sector financiero, como parte de su accionar en educación financiera -uno de los pilares estructurales de la inclusión financiera- podrían crear espacios para la capacitación y asesoría especializada sobre cómo gestionar, de forma efectiva, el patrimonio familiar. Para cumplir con ese fin, se puede tomar como referencia a países como Canadá, en donde el tejido de instituciones financieras han creado productos especializados dentro de la rama vinculada a la guía sobre el buen manejo de los recursos familiares que, por su origen, han sido ya heredados o, en el futuro cercano, serán dejados en calidad de herencia para los hijos y, después, para las siguientes generaciones que, de forma inteligente, deberán crear estrategias para evitar la extinción prematura de un patrimonio que costó mucho esfuerzo a las primeras generaciones.

 

Finalmente, respecto al conocimiento específico sobre herencias, es importante que, como parte de la formación legal básica vinculada a la educación jurídica personal y familiar, sea incorporado en los contenidos sobre gestión de inversiones de la educación financiera integrada, favoreciendo, así, al proceso de toma de decisiones, tanto, del potencial receptor de una herencia -para que sepa el procedimiento legal correcto a seguir- como, también, del que piensa dejar una herencia como medio de mejora y de impulso del progreso personal y/familiar de sus queridos más cercanos.

 

Llevando a la acción estas sugerencias, se podrá cambiar la frase popular: “nadie sabe para quién trabaja” por: “todos saben, con previsión, para quién trabajar”. En resumen, la buena gestión de herencias dependerá de la formación previa que se haga en la triada de espacios interdisciplinarios: legal, financiera, y sobre el campo específico del tipo de giro del negocio o de bienes mayores a heredar o dejar en herencia.

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