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El Premio Nobel de Física es para exploradores de lo infinitamente pequeño y de los confines celestes


Redacción
martes, octubre 8, 2019
Bautizado luego como Dimidio, el primer exoplaneta conocido es de un tipo conocido como Jupiter caliente: un planeta de gran tamaño, como Júpiter, pero que orbita muy cerca de su estrella

El canadiense-estadounidense James Peebles y los suizos Michel Mayor y Didier Queloz ganaron este martes el Premio Nobel de Física de la Academia Sueca de Ciencias por sus trabajos en cosmología. El premio «es mitad para James Peebles por descubrimientos teóricos en cosmología» relativos a los inicios del universo y la otra mitad para Michel Mayor y Didier Queloz por el descubrimiento del primer exoplaneta, anunció Göran Hansson, secretario general de la Academia Real de Ciencias de Suecia.

Los tres investigadores contribuyeron a «una nueva comprensión de la estructura y la historia del universo. Sus trabajos han cambiado para siempre nuestras concepciones», añadió la academia.

Los trabajos de James Peebles, de 84 años y titular de la cátedra Albert Einstein en Princenton, nos remontan «a la infancia del universo» mediante la observación de los primeros rayos luminosos, casi 400.000 años después del Big Bang, ocurrido hace 13.800 millones de años.

«Sus trabajos revelaron un universo en el cual solo se conoce el 5% de su composición, la materia que compone las estrellas, los planetas, los árboles y nosotros – subraya la Academia-. El resto (del universo), o sea el 95%, está constituído de materia oscura y energía oscura. Es un misterio y un desafío para la física moderna».

«Aunque la teoría este completamente probada, hay que admitir que la materia y la energía oscura siguen siendo misteriosas» dijo Peebles en una entrevista poco después del anuncio del galardón.

Un premio extraordinario

Michel Mayor, de 77 años, profesor honorario del Observatorio de la Universidad de Ginebra, y su doctorante Didier Quelos, de 53, descubrieron en 1995 por primera vez un planeta en órbita alrededor de otra estrella, concretamente alrededor de 51 Pegasi B, a 50 años luz de la Tierra.

Bautizado luego como Dimidio, el primer exoplaneta conocido es de un tipo conocido como Jupiter caliente: un planeta de gran tamaño, como Júpiter, pero que orbita muy cerca de su estrella.

«Este descubrimiento es el más emocionante de toda nuestra carrera, y que sea recompensado con un Premio Nobel, es simplemente extraordinario», dijeron ambos en un comunicado.

«De repente, hemos enriquecido nuestros ‘zoológico’ con otros sistemas planetarios: es como la medicina cuando miramos a otros animales para comprender mejor al ser humano, Fue una revolución», explicó a la AFP, François Forget, planetólogo del Centro Nacional de Investigación Científica (CNRS) de Francia.

Ese primer exoplaneta conocido «nadie imaginó que podría albergar la vida, pero fue el primero de una larga cohorte, algunos de los cuales están en la zona habitable alrededor de su estrella», señaló a su turno Vincent Coude du Foresto, astrónomo del Observatorio de París.

Exploradores de lo infinitamente pequeño y de los confines celestes, el estadounidense Arthur Ashkin, decano de los galardonados con el Nobel a los 96 años, el francés Gérard Mourou y la canadiense Donna Strickland han desarrollado haces capaces de captar células, reparar un ojo o, en última instancia, desintegrar desechos espaciales.

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