A las 23:23 del lunes 8 de agosto, cuando ya casi se estaba olvidando el temor del terremoto del 16 de abril, Quito fue sacudida por un sismo de 4,6 grados, que, dada la magnitud, parecía de más, pero fue casi a la superficie y, por supuesto, el sacudón fue más fuerte de lo esperado.
Según el Instituto Geofísico, el sismo fue tectónico y tendría relación con una de las fallas de Quito y con el sismo de 2014 y no con el terremoto del 16 de abril. Más tarde hubo una réplica de 2,4 grados, que casi no se habría sentido.
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