En Ecuador, como en muchas democracias de la región, el desencanto hacia la clase política ha crecido de manera preocupante, especialmente entre los jóvenes. Encuestas recientes revelan que más del 76% de los ecuatorianos menores de 25 años no se identifican con ninguna organización política, una cifra que evidencia la crisis de representación y credibilidad que atraviesa el sistema político nacional. Frente a esta realidad, es fundamental replantear la forma en que se concibe y practica la política, apostando por un enfoque centrado en resultados tangibles y en el beneficio directo para la ciudadanía: la “política útil”.
El desgaste de la política tradicional y su impacto en la juventud
Los jóvenes ecuatorianos han crecido en un contexto de política marcada por las promesas incumplidas, por los escándalos de corrupción y por la polarización ideológica. Han sido testigos de cómo el discurso político siempre se aleja de las verdaderas soluciones a los problemas estructurales como el desempleo, la inseguridad, la crisis educativa y la precariedad en la salud pública.
Este escenario ha generado un círculo vicioso: la juventud se aleja de la política porque la percibe ineficaz y corrupta, mientras que los partidos tradicionales no logran renovar sus estructuras ni atraer a nuevos liderazgos comprometidos con el cambio real. Como consecuencia, la abstención a pesar de la obligatoriedad, y el voto nulo, han ganado protagonismo en los últimos procesos electorales, lo que debilita la calidad de la democracia.
La “Política útil” como alternativa
La “política útil” se presenta como una respuesta al desgaste de la democracia representativa en Ecuador. Se trata de una forma de hacer política que se enfoca en los resultados concretos, en la eficiencia de la gestión y en la transparencia, en lugar de enfocarse únicamente en discursos ideológicos, las promesas vacías o los enfrentamientos partidistas.
Para que esta visión cobre fuerza y logre recuperar la desconfianza ciudadana, es necesario considerar los siguientes principios:
Este concepto de “política útil” es muy importante para la juventud porque si los políticos logran aplicar este enfoque, podrían reducir la apatía y el desencanto juvenil con la democracia, fortalecer su compromiso con el país y fomentar una cultura de participación activa y responsable.
Desafíos y oportunidades para el futuro
Si bien la “política útil” plantea un horizonte esperanzador, su implementación enfrenta varios desafíos, como la resistencia de las estructuras partidistas tradicionales, la desinformación en redes sociales y la falta de formación cívica en la juventud. Estos son obstáculos que deben ser superados con educación política, con liderazgo joven y con la participación de nuevos actores comprometidos con la transformación del país.
Los jóvenes ecuatorianos tienen el reto y la oportunidad de convertirse en agentes de cambio, promoviendo una nueva cultura política basada en la responsabilidad, la innovación y la participación activa. Solo así se podrá revertir la crisis de confianza y construir un futuro donde la política pueda ser vista como una herramienta de transformación social y no como un juego de intereses particulares.
Conclusión
En conclusión, la “política útil” no es un concepto utópico, sino una necesidad urgente para revitalizar la democracia en Ecuador. Su adopción dependerá de la voluntad de los actores políticos y del compromiso y la decisión los de ciudadanos para exigir cambios reales. Es momento de que la juventud ecuatoriana no solo cuestione el sistema, sino que también se involucre en su renovación.
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