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¿Está en nuestras manos evitar un rebrote de Covid-19?

Álvaro Campo Ojeda
Universidad Casa Grande
domingo, noviembre 22, 2020
Existen amenazas y vulnerabilidades, las primeras ya la conocemos y es el coronavirus, mientras que las vulnerabilidades son las que tenemos que gestionar y tratar para reducirlas o en el mejor de los casos, eliminarlas

La temida segunda ola del nuevo coronavirus, pronosticada por algunos científicos, ya se vive en Europa y en parte de los Estados Unidos. De a poco y luego de tener algunos meses de relajamiento muchos países han tenido que aplicar nuevamente medidas restrictivas, de acuerdo al número de contagios que se presentan diariamente.

El Ecuador no es la excepción, pero tenemos una realidad social y económica muy distinta a la de Europa. Lo que se ha visto en las últimas semanas es un aumento de casos, que por el momento no llega a considerarse una segunda ola o un rebrote abrupto e impresionante, como ocurrió en marzo y abril pasado. Tampoco se quiere decir que no va a ocurrir, todo es posible en esta pandemia, por eso lo mejor es estar atentos a todas las señales y en especial a la gestión de los factores de riesgos.

Lo difícil es establecer en qué tiempo se podría generar en el país esta segunda ola, porque depende de muchos elementos y factores. Lo primero es el comportamiento de la gente y cómo avancen las medidas desde el ámbito social y económico. Además de cómo se vaya moviendo el comercio.

Está muy próximo el llamado “viernes negro”, que por lo general registra un incremento del comercio y como consecuencia se generan aglomeraciones. Este es uno de los elementos que contribuyen a un posible rebrote y por ende un aumento de casos.

Las medidas aplicadas hasta el momento son adecuadas, en algunos casos resultan ser muy frágiles y en otros muy rígidas. Todo depende de cómo se mueve la economía, porque en la sociedad todo está vinculado al sector comercial, económico y productivo.

Hay medidas que pueden entorpecer y que obstaculizan el sector productivo, en cambio hay otras medidas que pueden generar más comercio, lo cual conlleva a conglomerados de personas que pueden aumentar los contagios. Esto es una dinámica de análisis y no es algo matemático.

El Comité de Operaciones de Emergencia (COE) nacional, por ejemplo, ha recomendado evitar Chivas, buses party, buses discotecas o similares, pases del Niño, ferias navideñas, entre otras actividades tradicionales para la época festiva de diciembre. Pero debemos manifestar que en gestión de riesgo los órganos tomadores de decisiones no exhortan, sino que disponen. Además, entre otras recomendaciones sugiere aplicar controlar el consumo de bebidas alcohólicas.

De acuerdo con las autoridades de salud, hasta la fecha, las unidades de cuidados intensivos tienen una ocupación del 66%. La ocupación en camas de hospitalización es de 31%, mientras que las UCI para covid-19 están a un 64%.

Las medidas son necesarias y deben seguir aplicándose, porque no todas las personas las cumplen, ni en el tema de higiene, ni en el distanciamiento social.

Nuestra responsabilidad como sociedad es el uso correcto de la mascarilla, fundamentalmente, el lavado de manos, la limpieza y el distanciamiento. Son medidas que dependen de cada una de las personas. Es algo fácil, el que quiera contagiarse simplemente no usa la mascarilla, pero el problema es que contagia a otros, pero si no quiere enfermarse, debe cuidarse aplicando las medidas adecuadas.

Lo mismo ocurre en las actividades laborales puedo aplicar las medidas o no. La decisión es mía.

Lo importante es que las personas sepan percibir esa problemática, es decir el riesgo, para tomar acción.

No teníamos la costumbre de usar mascarilla, tampoco de mantenernos distanciados o lavarnos las manos a cada momento, simplemente, porque antes no teníamos un factor que nos indique que existía un problema.

En algunas personas más analíticas, más pensantes, de pronto más preparadas puede darse más fácilmente, pero hay que aclarar que la percepción del riesgo no tiene nada que ver con el nivel de preparación de las personas, porque hay algunos casos con un nivel muy alto, pero no tienen percepción del riesgo; así como hay personas que no han tenido la oportunidad de una preparación académica y tienen una superior percepción del riesgo. Cuando la gente sabe que existe el problema, debe interiorizarlo y conocerlo, comprender la situación y eso es lo que nos estimula a percibir el riesgo. Pero es importante saber que la percepción del riesgo es un proceso que no se da en el corto plazo, intervienen varios factores sociales y psicológicos y no es lo mismo la percepción del riesgo entre científicos, que entre la ciudadanía, en este proceso los medios de comunicación tienen el rol importante, tema bastante largo que sería de otra entrega.

Existen amenazas y vulnerabilidades, las primeras ya la conocemos y es el coronavirus, mientras que las vulnerabilidades son las que tenemos que gestionar y tratar para reducirlas o en el mejor de los casos, eliminarlas.

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