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Inti Raymi

César Montaño Galarza
Universidad Andina Simón Bolívar
martes, junio 23, 2020
Este 2020, por la pandemia, el Inti Raymi tendrá que ser diferente, con el uso de las tecnologías y plataformas digitales; pero puede ser la ocasión de celebrar en casa, para fortalecer lo espiritual y agradecer al sol como a la tierra, pues somos de varias maneras sus beneficiarios pasajeros

En estos días de junio, de solsticio de invierno, se celebra en el mundo andino el Inti Raymi o la Fiesta del Sol, en agradecimiento por la luz y el calor emanados del astro rey, por las cosechas y la vida. Es así mismo, el reconocimiento a la Paccha Mama o Madre Tierra.

Se trata de una fiesta kichwa que en la actualidad resalta la diversidad y la interculturalidad en los países de la región; en el altiplano boliviano se festeja el Willkakuti o Año Nuevo Aymara, que rememora el retorno del sol e inicio del verano y el nuevo ciclo agrícola. Es un ritual milenario común de pueblos prehispánicos andinos.

Desde el año 2008, la Universidad Andina Simón Bolívar, Sede Ecuador, a través de la Cátedra Pueblos Indígenas de América Latina trabaja con éxito en el rescate de esta tradición, a tal punto que en los últimos años se dio inicio al Inti Raymi de las Universidades; funciona a modo de encargo itinerante para organizarlo, por ello, este año le corresponde hacerlo a la Escuela Politécnica Nacional.

Desfiles, danzas, limpias, música, pampa mesa tienen lugar en el sector del barrio La Floresta con sus calles tradicionales, coloridas y apretadas, así como en los recintos universitarios que bullen de sincretismo y aires étnicos.

Congrega la participación de miles de personas, decenas de organizaciones, comunidades y pueblos, es una muestra de riqueza cultural propia de este tipo de manifestaciones, tiene la fuerza del agua y el viento que recorren los pasadizos de nuestras ajadas y bellas montañas.

Este 2020, por la pandemia, el Inti Raymi tendrá que ser diferente, con el uso de las tecnologías y plataformas digitales; pero puede ser la ocasión de celebrar en casa, para fortalecer lo espiritual y agradecer al sol como a la tierra, pues somos de varias maneras sus beneficiarios pasajeros.

Es también tiempo para renovarnos, desintoxicarnos y cargarnos con la energía de la naturaleza y, por supuesto, para pensarnos cada vez más en serio, unidos en la diversidad. (O)

Texto original publicado en El Telégrafo

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