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El buen ejemplo, la mejor política anticorrupción

Pablo de la Torre Neira
Universidad Andina Simón Bolívar
sábado, junio 13, 2020
Los procesos de reformas han sido mal diseñados y ejecutados en el país. Un claro ejemplo es la Constitución de 2008 que ha permitido y ha facilitado la gestión corrupta de ejecutivos del Estado y las falencias en los procesos judiciales y policiales estableciendo con claridad la impunidad. Las reformas modernas deben ser innovadoras, deben partir de una definición del papel de la entidad en el desarrollo actual y futuro

Modernizar no es otra cosa que desarrollar. En Inglaterra 1830 se efectuaron acciones de modernización. En Ecuador 1850 se otorgó la primera concesión portuaria con el objeto de mejorar los servicios portuarios. Es decir que para desarrollar de mejor manera la sociedad y proporcionar al público condiciones sociales mejores es necesario reformas estructurales y marginales.

Si las empresas privadas y las grandes corporaciones están introduciendo cambios, desde hace décadas, en la administración de los recursos (humanos, financieros y logísticos) debido en gran medida a la escasez imperante en la oferta de los mismos y al costo cada vez más creciente de estos, ¿POR QUÉ NO EL ESTADO?

Los países más desarrollados han recurrido a las reformas del Estado para completar estructuralmente un sistema eficiente de administración pública y de esta forma intentar proporcionar a sus pueblos las alternativas apropiadas para la satisfacción de sus necesidades.

En América Latina existe variadas razones para haber emprendido reformas al estado, pero parecería que existe una característica común: las crisis económicas. Desde otro punto de vista, podríamos decir que son intentos desesperados con voluntad y compromiso político y/o sanos intentos no desesperados, por encontrar una salida a los desequilibrios económicos fruto de la falta de planeación y política económica.

Al parecer, toda reforma bien diseñada y ejecutada tiene al menos tres consecuencias políticas importantes: 1) crea en unos casos y amplía en otros la libertad individual, la participación en la base social y el progreso económico; 2) elimina la fuente de poder estatal y la discrecionalidad que son el resultado directo de la demagogia y politización, de forma que los beneficios sean proporcionales a los esfuerzos de la iniciativa individual y de grupo; y, 3) al comprometer a los individuos con el resultado de la reforma, estos se sentirán propietarios del futuro y buscarán las mejores condiciones de estabilidad política y social.

Los Estados que no han emprendido reformas serias y comprometidas están ubicados, por lo general, en la segunda mitad en el rango de desarrollo de acuerdo a la clasificación del Programa para el Desarrollo de la Naciones Unidas (UNDP). Creo que existen factores comunes entre estos países y que podríamos listarlos, no necesariamente en orden de importancia: 1) Administración de Gobierno centralizada, 2) Políticas de Gobierno y no de Estado, 3) Politización del manejo económico, 4) Crisis políticas recurrentes, 5) Economías poco abiertas, 6) Alta piramidación en los partidos políticos, 7) Limitada liberalización de la actividad económica, entre otras. En definitiva un Estado que fomenta directa e indirectamente la corrupción, como lo definió Octavio Paz un ogro filantrópico, ya que era fuente de enormes injusticias, de discriminaciones aberrantes, de un despilfarro escandaloso, de una democracia entendida como la habilidad política para la obtención de privilegios y poder, tales como: ganar puestos en el congreso/asamblea, en la administración ejecutiva, fiscal, judicial o de control, en el control del aparato económico y otras organizaciones sociales, tener prebendas en los contratos del Estado, es decir en todo lado.

Los actores estratégicos son la Función Ejecutiva, Legislativa, Judicial, los Organismos de Control, los Medios de Comunicación, la Policía Nacional, la Empresa Privada, la Comisión Anticorrupción y las organizaciones privadas de control, seguimiento y rendición de cuentas. Todos estos actores tienen un papel importante que desarrollar por separado para el desarrollo institucional, pero al mismo tiempo con efectos directos sobre toda la administración del desarrollo por parte del Estado.

La sociedad civil tiene un rol protagónico es quien en última instancia percibe los actos de corrupción y los sanciona, a su manera, independientemente de que la función específica oficial y jurídicamente lo perfeccione. Así hay muchos casos en nuestro país, a diferentes niveles.

Las políticas del más alto nivel se definirán para ser aplicadas en todas las dependencias, con responsabilidades, premios y sanciones. La política es un engranaje completo que si una de las entidades falla o su institucionalidad es débil, la estrategia definida tendrá una alta probabilidad de fracaso. Por lo tanto, la lucha contra la corrupción es un esfuerzo de todos y cada uno de los ciudadanos en primer lugar, de las entidades y de los sistemas, es como el engranaje de una bicicleta.

Las reformas se pueden realizar con o sin los actores que recibirán beneficios y/o costos. Las reformas que no involucren a quienes recibirán o pagarán los costos no han sido exitosas en su mayoría (salvo aquellas que dictatorialmente se han implantado).

La sociedad civil tiene un rol protagónico es quien en última instancia percibe los actos de corrupción y los sanciona, a su manera, independientemente de que la función específica oficial y jurídicamente lo perfeccione. Así hay muchos casos en nuestro país, a diferentes niveles. Es la sociedad civil, ciudadanos ejemplares, periodistas, medios de comunicación u organizaciones privadas, quienes en muchos casos han llevado hasta las últimas consecuencias las denuncias de corrupción sin importar las barreras impuestas por la administración del Estado. Ejemplos como: Jorge Glass, Arroz Verde, Compras Públicas del IESS, contratos de obras civiles, entre otros

La clase política actual tiene echada su suerte, no es la que necesitamos, es indispensable crear una nueva. Los jóvenes de hoy, los políticos del mañana, también están casi perdidos pues el ejemplo que han recibido de la clase política actual es desastroso. Tomará tiempo pero es posible. La propuesta es crear en las escuelas los consejos de vigilancia en cada grado, que hagan seguimiento a la gestión del Presidente de grado electo y lo mismo en la secundaria. ¿Qué se busca? ¿Cuál es la verdadera intención detrás? Primero, que sepan elegir. Segundo, que aprendan a que desempeñar una delegación implica responsabilidad con los electores. Tercero que los electores hagan seguimiento, es decir que se promocione la participación ciudadana. Cuarta y última, que tienen que rendir cuentas a sus lectores caso contrario serán sancionados. Si lo hacemos bien en las escuelas y colegios públicos y privados podremos tener una clase política mejor.

El funcionario público no solo debe serlo sino también parecerlo, desde el nivel más alto hasta el nivel hasta el más bajo en la escala de responsabilidades. Para ello se requiere de la implantación de bases de datos del costo de los servicios, de la exposición, del riesgo para el Estado de cada entidad de tal forma que cada funcionario cuente con la información necesaria para desempeñar su trabajo eficiente, transparente y honestamente. De esta manera las presiones políticas se podrán evitar puesto que las vacas sagradas de la administración pública vayan perdiendo su poder.

La rendición de cuentas debe estar incluida en la reforma del Estado, es el sustento para la aplicación de incentivos y sanciones. Pero no al muy estilo de la década pérdida, es decir discursos demagógicos de horas de duración, sin que la ciudadanía pueda participar. Podemos cambiar el esquema. Que se publiquen los informes de rendición de cuentas y que simplemente se presente la autoridad sin discurso para responder a sus ciudadanos, no es cosa de otro mundo, digo Yo.

Los procesos de reformas han sido mal diseñados y ejecutados en el país. Un claro ejemplo es la Constitución de 2008 que ha permitido y ha facilitado la gestión corrupta de ejecutivos del Estado y las falencias en los procesos judiciales y policiales estableciendo con claridad la impunidad. Las reformas modernas deben ser innovadoras, deben partir de una definición del papel de la entidad en el desarrollo actual y futuro, identificación de las posiciones necesarias y sus nuevas funciones, supresión de partidas innecesarias y no afines con el nuevo rol estratégico, pago de indemnizaciones de forma oportuna, establecimiento de incentivos y sanciones para los funcionarios necesarios, aplicación de nuevos modelos de gestión por resultados (accountability) y sistemas de evaluación progresivos y continuos con incentivos y sanciones. Creo que es indispensable establecer mejores filtros para los candidatos políticos y tratar de evitar su inclusión en los procesos electorales y nominaciones en las entidades púbicas. Creo que un esquema como el propuesto nos ayudaría a reducir la corrupción. La corrupción está en cada persona, en sus valores, en sus ideas, en su capacidad de usar tecnología y su enfoque para presentar resultados.

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