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El libro virtual, en auge

Jaime Pow Chon Long Moreno
Universidad Católica de Santiago de Guayaquil
martes, mayo 26, 2020
Introducir un libro físico en pleno siglo XXI es muy difícil y mucho más, para una cultura no tan lectora como la nuestra. Gracias a la digitalización, el libro que alguna vez fue físico ahora se puede enriquecer con nuevos lectores, variadas interpretaciones y abrir nuevos horizontes

Estar en casa sin poder salir a la calle, cómo antes lo hacíamos, es una situación compleja para muchas personas y las principales vías de escape han sido la Internet, la radio y la televisión. Sin embargo, la lectura de libros puede llegar a ser una excelente actividad en periodos de confinamiento y además favorece nuestra salud mental.

De esa manera también se puede dejar de lado la saturación informativa, despejar la mente y salir de casa hacia otros mundos a través de la imaginación.

Podemos desarrollar este ejercicio en momentos de aislamiento, si como niños jóvenes y adultos estamos descubriendo habilidades culinarias, domésticas y de otros tipos, qué por necesidad no las habíamos puesto en práctica y no fueron descubiertas, lo mismo pasa con la lectura, se la puede desarrollar a través de una rutina diaria y convertirla en un hábito.

Quizá no diariamente, pero sí, de forma permanente porque hay muchos tiempos dentro del confinamiento y mucho más cuando termine, para realizar esta actividad. Puedo hacerlo de 20 o 30 minutos diarios o al final de la semana, para que este ejercicio de lector se convierta de poco a poco, en una costumbre o en un hábito.

Para que los niños se interesen por la lectura, no hay nada mejor que predicar con el ejemplo. No puede haber ninguna iniciativa infantil que no sea promocionada por los padres, aunque lo hayan dejado de hacer por las preocupaciones, el trabajo o simplemente falta de hábito o costumbre, los adultos somos los llamados a invitar a que los niños nos acompañen en una lectura, porque se ven atraídos por lo que hacen los adultos. Podemos sacar provecho al hecho de que los niños siempre quieren imitar y participar en diversas actividades, por ejemplo si la madre prepara un pastel, ellos quieren colaborar. Imaginemos a un adulto leyendo un pedacito de algo, los niños por curiosidad se sienten atraídos por ello y es que un buen lector no nace, se hace. Una de las cualidades es el interés por historias que se cuentan una y otra vez y que se leen “a través de los oídos”. Un buen lector se interesa, es curioso, un buen lector atiende, no necesita ser analítico para disfrutar de lo que escucha a quien se lo está contando. El buen lector si no entiende palabras nuevas se interesa por buscar el significado y satisfacer su duda.

Para que los niños se interesen por la lectura, no hay nada mejor que predicar con el ejemplo. No puede haber ninguna iniciativa infantil que no sea promocionada por los padres

Los recursos digitales o plataformas pueden ser aprovechadas al máximo, para introducirse en el mundo de la lectura. Por lo general, la gente busca aquella que no sean tan complicadas de encontrar, descargar y que sean gratuitas.

Las más populares y recomendables por diferentes bondades porque, además de que son rápidas tienen buenos formatos y variedad de títulos es Wikysur, con miles de libros, para todas las edades. Otra plataforma que es muy fácil de manejar y además es atractiva es la Libroteca de Planeta.libro.net. Amazon tiene una plataforma de descarga de textos y obras para diferentes edades. Otra plataforma genial es el famoso proyecto Gutenberg, muy popular y variada con descargas libres y además, presenta atractivos visuales. Hay diversas plataformas en especial en países latinoamericanos como Argentina y Colombia en donde la cultura lectora está permanentemente innovándose y va de la mano de la formación de sus ciudadanos.

Le educación superior ecuatoriana no ha podido cuajar algún proyecto lector a través de estos recursos digitales, no existe una propuesta sólida de lectura literaria que ofrecen otras plataformas.

En nuestro país, el plan lector se encuentra en un nivel muy bajo. Los proyectos que existen para fomentar esta cultura lectora en niños, jóvenes o adultos por lo general son iniciativas de la educación en asociación con editoriales, pero son proyectos de lectura que no utilizan los medios digitales para acercar a este público diverso. Lo que ahí se encuentra son catálogos de textos impresos, pero en PDF y esa no es la bondad de un recurso digital. Es decir todavía le quedamos debiendo a la sociedad en inversión en cultura digital, para ofrecer textos de diversa índole y para diferentes las edades.

La bondad del libro es convertirlo y adaptarlo a un entorno digital, de esa manera se puede leer un libro escuchándolo. La bondad de la digitalización de los textos es la interacción a través de animación, los audios hacen que la lectura digital sea una aventura impresionante muy diferente y enriquecedora. Eso no quiere decir que el texto en físico se desprecie, al contrario el texto físico vale oro y es un testimonio que queda para toda la vida no sólo en la biblioteca sino en el corazón de lector. Pero el audiolibro es un excelente medio para estimular la imaginación. Porque introducir un libro físico en pleno siglo XXI es muy difícil y mucho más, para una cultura no tan lectora como la nuestra. Gracias a la digitalización, el libro que alguna vez fue físico ahora se puede enriquecer con nuevos lectores, variadas interpretaciones y abrir nuevos horizontes.

 

1 Comments

  1. Excelente artículo. Una buena recomendación en esta época de confinamiento. Enhorabuena por su autor.

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