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¿Se puede generar menos basura en cuarentena?

Alfonso Cristóbal Kuffó García
Universidad Católica de Santiago de Guayaquil
sábado, abril 11, 2020
Dependemos del ecosistema porque es un ente vivo que reacciona de una u otra forma a nuestras acciones y las actividades antrópicas lo perjudican notablemente. Debe existir un equilibrio entre el cuidado del ambiente y la economía, para arrancar podemos pensar en el tema de la conservación de los alimentos, para no generar tanta basura orgánica o aprovecharla a lo máximo

La emergencia sanitaria que vive el país a causa del Covid-19, nos obliga a todos los ciudadanos a repensar diversas formas de actuar y una de ellas es reducir la contaminación ambiental en el planeta. Y para lograrlo el reciclaje es una actividad de suma importancia para la sociedad, ya que este supone la reutilización de elementos y objetos de distinto tipo, que de otro modo serían desechados, contribuyendo a formar más cantidad de basura y, en última instancia, dañando de manera continua al planeta.

El reciclaje es una alternativa no sólo para la ciudad sino también dentro de casa, en especial en esta cuarentena, porque de acuerdo a las autoridades de las principales ciudades del país se ha incrementado la cantidad de desechos sólidos por día. Esto en parte de debe a que los alimentos como las frutas, verduras y hortalizas que antes se compraba al granel, hoy se la encuentra empacadas con el fin de reducir el riesgo de contagio.

De acuerdo a la tipificación de la basura es imprescindible la clasificación. La primera es la basura orgánica que corresponde a todos los desechos y alimentos que se van a preparar; la mayoría sobre todo las frutas, la cáscara de huevo y los restos de legumbres pueden ser utilizados en los cultivos y los huertos familiares. Si se cuenta con un terreno grande se hace un compostaje de la materia orgánica y se la agrega directo a la planta como abono; también se lo puede colocar en una maceta, haciendo un hueco de 5 cm2. Esta es una gran alternativa para evitar que este tipo de desechos, que representan cerca del 60% del total de residuos vayan a los botaderos o rellenos sanitarios y contaminen el ambiente. Se debe aprovechar esta tendencia, en especial, de quienes viven en la ciudad de tener su propio huerto urbano. Y se pueden aprovechar los residuos que genera una familia promedio de cuatro personas, que es de entre tres a cuatro kilos de basura orgánica a la semana.

Si no hay un huerto para colocar este tipo de basura, lo que se debería hacer es deshidratar las cortezas de las frutas y algunos vegetales, en un horno de cocina y guardarlos en fundas plásticas selladas o envases de vidrio y luego utilizarlos para hacer té o aguas aromáticas. La idea es tratar de utilizar la mayor cantidad de productos orgánicos como la semilla o la cáscara con las que incluso se pueden hacer harinas o aditivos. Ya se está generando una gran agroindustria a partir de lo que son productos deshidratados para diversos usos.

Una alternativa de alimentación para esta época es hacer de todas las frutas pulpas, para que se conserven mejor y por más tiempo. Luego se las puede utilizar en jugos y mermeladas, con ello también se ahorra espacio en el refrigerador. De un kilo de pulpa se pueden obtener hasta 10 litros de jugo.

Los desechos como el plástico, papel o vidrio son materiales para reciclar e incluso pueden generar una fuente de ingreso, porque hay empresas dedicadas a su recolección. Esta es una manera de disminuir la basura que está llegando a todos los botaderos de las ciudades.

El reciclar, reducir y reutilizar son acciones primordiales para minimizar la cantidad de desechos. Actualmente, por la pandemia se compran productos embalados en algún tipo de recipiente. Es posible que esto cambie una vez que finalice la emergencia, pero si se mantiene es necesario pensar en su reutilización, en un proceso de transformación de la basura, para que no llegue al ambiente y ocasione el impacto negativo en las grandes ciudades.

Dependemos del ecosistema porque es un ente vivo que reacciona de una u otra forma a nuestras acciones y las actividades antrópicas lo perjudican notablemente. Debe existir un equilibrio entre el cuidado del ambiente y la economía, para arrancar podemos pensar en el tema de la conservación de los alimentos, para no generar tanta basura orgánica o aprovecharla a lo máximo. Además de reciclar y reutilizar, la mayor cantidad de materiales para contribuir con el ecosistema.

 

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