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¿Qué tan importante es la vitamina D?

Álvaro Campo Ojeda
Universidad Casa Grande
sábado, abril 18, 2020
Aumentar los niveles de vitamina D en la población general podría potencialmente prevenir las enfermedades crónicas que cobran cada año casi un millón de víctimas en el mundo. La incidencia de varios tipos de cáncer también podría disminuir a la mitad

Ante el aparecimiento del Covid-19 y la necesidad impetuosa por combatirlo, se menciona a la Vitamina D como un factor fundamental para el fortalecimiento del sistema inmunológico.

Pero, ¿qué es la vitamina D y cómo se la obtiene?

La vitamina D es un nutriente presente en ciertos alimentos y es necesario para mantener la salud, en especial la de los huesos. La vitamina D pertenece al grupo de vitaminas liposolubles (solubles en grasas) y, en consecuencia, su absorción va a ser semejante a la del resto de las grasas.

Esta vitamina se obtiene de tres maneras: a través de la piel, de la dieta y de suplementos que el medico prescribe por vía oral. La piel produce la vitamina D al exponerse directamente a la luz solar siendo la mejor manera de obtener buenos niveles de vitamina D, por eso, con frecuencia se denomina la vitamina de la “luz del sol”. Para ello se recomienda exponerse a los rayos solares de 15 a 20 minutos diarios, entre las 07:00 y las 09:00 en los sitios en los que el sol sale temprano y con la menor cantidad de ropa posible. Otra hora recomendada es entre las 16:00 y las 17:00.

El tomar el sol a través de una ventana no permite que la luz solar estimule la síntesis de esta vitamina en la piel. La mayoría de las personas satisfacen al menos algunas de sus necesidades de vitamina D de esta manera. Los días nublados, la sombra, el uso de protectores solares, así como la piel oscura reducen la posibilidad de que el organismo la absorba.

Muy pocos alimentos contienen vitamina D de manera natural. Pero, las mejores fuentes de vitamina D son los pescados grasos como el salmón, el atún y la caballa. El hígado de res, el queso y la yema de huevo, pero la contienen en menores cantidades.

Aumentar los niveles de vitamina D en la población general podría potencialmente prevenir las enfermedades crónicas que cobran cada año casi un millón de víctimas en el mundo. La incidencia de varios tipos de cáncer también podría disminuir a la mitad.

En el cuerpo se encuentran alrededor de 3 000 receptores para la vitamina D. Por ello los niveles adecuados en organismo, de esta vitamina ayuda a obtener muchos beneficios entre los que se mencionan: previene los huesos débiles, delgados y frágiles, raquitismo en los niños y osteomalacia en los adultos. Además, es importante para los músculos y el movimiento; así mismo contribuye a regular el eje renina angiotensina lo ayuda al control de la presión arterial y evita enfermedades cardíacas, ateroscleróticas, ataques al corazón. Es importante para prevenir los derrames cerebrales, es un modulador inmunitario porque ayuda al control de las enfermedades autoinmunes e infecciones de todo tipo; modula la inflamación, mejora la resistencia a la insulina, mejora la función neuronal beneficiando en los procesos depresivos y de ansiedad, contribuye a reparar el ADN de la célula y apoya la recuperación en los procesos asmáticos

Otro de los beneficios de la vitamina D es el de favorecer en la prevención de la enfermedad intestinal inflamatoria. Numerosos estudios epidemiológicos han demostrado que la ingesta más alta o los niveles sanguíneos óptimos de la vitamina D se asocian con una disminución de riesgo de cáncer colon-rectal y el de mama en un 50%.

La evidencia experimental ha sugerido una asociación entre la vitamina D y la disminución de riesgo de cáncer, promoviendo la diferenciación celular, disminuyendo el crecimiento de células cancerosas y provocando controladamente la muerte celular (apoptosis). Cuando se administra mediante suplementos. La vitamina D se encuentra en suplementos cápsulas o alimentos fortificados, en su forma D3 (colecalciferol) que sirve para aumentar la concentración de esta vitamina en la sangre.

Sin embargo, cuando es mediante suplementos, es necesario hacer una combinación de la vitamina D3 con la vitamina K2 en suplementos, de esa manera el calcio se fijará en los huesos y no se quedarán en las arterias con el riesgo de calcificación arterial. Es importante porque ayuda a las mujeres menopáusicas a prevenir la pérdida ósea.

La mejor estrategia para aumentar los niveles de vitamina K2 es el consumo de vegetales verdes a diario y en abundancia, porque contienen vitamina K1 que las bacterias digestivas se encargan de transformar en K2. A ello se suma el cuidado de la salud intestinal para que la conversión sea efectiva. Las arrugas tempranas y profundas en la cara y en el cuello pueden ser un síntoma de deficiencia de vitamina K2 y de riesgo de desarrollar osteoporosis. Las personas que sufren alteraciones de la microbiota intestinal o enfermedad intestinal inflamatoria son las que presentan un mayor riesgo de sufrir una deficiencia de vitamina K2.

La cantidad de vitamina D que se requiere al día depende de la edad de la persona, por ello es necesario un control en sangre previo para que, sea el médico quien prescriba la dosis que necesita su organismo.

Hay que tener esta consideración que el exceso de vitamina D puede provocar depósito de calcio en tejidos blandos (tendones, corazón y pulmones), además de generar momentos de confusión y desorientación, posibilidad de dañar los riñones, probabilidad de que se desarrollen cálculos renales, náuseas, vómito o estreñimiento y pérdida de peso.

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