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La carrera presidencial tendrá que esperar

Juan Tibanlombo
Dialoguemos EC
lunes, abril 27, 2020
Los alcaldes ahora tienen la oportunidad de oro para demostrar su eficiencia en la administración de las ciudades en tiempos de crisis, sobre las que no existe ningún guión previo, solo aprendizaje en el camino

Tras el anuncio del Presidente Lenín Moreno y la ministra de Gobierno, María Paula Romo, de que los municipios decidirán a través de los COE cantonales la semaforización de cada ciudad que establece medidas restrictivas según la situación y las estadísticas del Covid-19, la Alcaldía de Guayaquil fue la primera en reaccionar con el reclamo de las asignaciones presupuestarias y la puesta a disposición del COE Cantonal a la Policía Nacional y las Fuerzas Armadas.

La Alcaldía de Guayaquil fue una de las primeras en asegurar que no acogería el paso del aislamiento al distanciamiento, porque la ciudad no estaba preparada, sin hacer ninguna exigencia. El alcalde de Quito, Jorge Yunda, se expresó en igual sentido en su tercer pedido de extensión del aislamiento, respaldado de manera unánime por los concejales del correísmo y la prefecta de Pichincha, también correísta, Paola Pabón. Otras alcaldías se pronunciaron inmediatamente, sin exigencia de por medio, de que mantendrían el semáforo en rojo; es decir, las condiciones desde el 4 de mayo no cambian y el Gobierno solo hará cumplir sus disposiciones, porque son quienes están más cercanos a la realidad de sus ciudades o cantones.

Las medidas anunciadas por el Gobierno no ponen en indefensión a ningún Municipio, porque la Fuerza Pública, el sistema de salud como los organismos de emergencia funcionan igual. Todo el sistema montado alrededor de la emergencia sanitaria sigue inalterable. Lo único que cambia es la corresponsabilidad de las autoridades locales en decidir si mantienen las medidas de aislamiento o no. Si se deciden por lo primero, las autoridades nacionales acatarán y harán cumplir las disposiciones emanadas de las autoridades locales, de cumplimiento obligatorio.

Pues si Quito tiene que permanecer con sus negocios cerrados hasta el 31 de agosto, el alcalde Jorge Yunda tendrá la potestad de decidir según los análisis que la data entregada por el Ministerio de Salud lo permita. El hacer cumplir las medidas de aislamiento, con todas las restricciones y las sanciones, siguen a cargo de Estado. Lo mismo ocurrirá en todas la ciudades del país.

Los alcaldes ahora tienen la oportunidad de oro para demostrar su eficiencia en la administración de las ciudades en tiempos de crisis, sobre la que no existe ningún guión previo, solo aprendizaje en el camino. Pueden decidir si estamos en rojo, amarillo o verde, lo demás sigue a cargo de Estado, al igual que la Policía y las Fuerzas Armadas. La carrera presidencial en las elecciones 2021 tal vez tendrá que esperar, porque primero hay que resolver si nos quedamos en casa hasta que el virus se calme o intentamos seguir con nuestras vidas, en otras condiciones, con otras reglas de convivencia, tal vez no las más deseadas.

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