LOADING

Type to search

Desafíos, en medio de un entorno regional y nacional con inequidades sin resolver

Wilson Araque
Universidad Andina Simón Bolívar
domingo, diciembre 29, 2019
En medio de esas desigualdades -que se expresan de diferentes formas- están aquellas relacionadas al espacio de lo generacional, por ejemplo, en el caso de los más jóvenes, estos se ven afectados por una tasa de desempleo significativa -según el INEC del Ecuador: “a escala nacional, 39 de cada 100 jóvenes de entre 15 a 24 años están desempleados.

Los últimos acontecimientos sucedidos en América Latina llevan a plantear varias preguntas: ¿Qué está sucediendo?, ¿Por qué las inconformidades?, ¿Por qué las protestas cargadas de violencia van en aumento?; apuntando las respuestas, tendencialmente -por afinidad de criterios de diferentes analistas nacionales e internacionales-, hacia la variable denominada “inequidad socioeconómica”; la cual, también, se ve evidenciada -sumando a la tendencia de contenido discursivo resaltada- en las cifras estadísticas presentes dentro del estudio “Panorama Social de América Latina 2018” publicado por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) que expone, como una de sus conclusiones referentes, la siguiente afirmación : “América Latina y el Caribe sigue siendo la región más desigual del mundo, por sobre el África Subsahariana (la segunda región más desigual), y presenta un índice de Gini promedio casi un tercio superior al de Europa y Asia Central”.

Y, claro, en medio de esas desigualdades -que se expresan de diferentes formas- están aquellas relacionadas al espacio de lo generacional, por ejemplo, en el caso de los más jóvenes, estos se ven afectados por una tasa de desempleo significativa -según el Instituto Nacional de Estadísticas Censos (INEC) del Ecuador: “a escala nacional, 39 de cada 100 jóvenes de entre 15 a 24 años están desempleados”- que, comparada con la registrada en los otros grupos de edades, tiende a ser la más elevada. En este grupo de personas, cabe resaltar, están los denominados jóvenes NINI -que ni estudian, ni trabajan-, pero, también, hay un grupo representativo que, a pesar de su preparación actual, no encuentran un puesto de trabajo o, simplemente, realizan tareas, totalmente, distintas a la formación académica que han ido acumulando a largo del tiempo.

Convirtiéndose, este escenario laboral, en un foco de insatisfacciones y de frustraciones que, si no es atendido a tiempo a través de políticas públicas creativas más la mixtura de estrategias efectivas desde el sector privado y una serie de propuestas y acciones que deberían surgir desde la academia, simplemente, el rechazo hacia una sociedad que no ofrece oportunidades, irá en aumento.

Por citar un ejemplo -basado en la experiencia como docente universitario-, en los últimos dos años he recibido en mi oficina a por lo menos seis jóvenes profesionales que se beneficiaron del programa de becas internacionales promovido por el anterior gobierno -una buena iniciativa con resultados a medias-, los cuales, al final de cuentas, se acercaron a pedir ayuda para conseguir un puesto de trabajo; uno de ellos -ex estudiante de la Universidad Andina Simón Bolívar, Sede Ecuador- venía obteniendo -en una importante universidad británica- una maestría focalizada -como una fortaleza relevante-  hacia estudios de posgrado alineados a las megatendencias mundiales y que, pensando en el Ecuador, serían de gran aporte a la hora de impulsar un desarrollo nacional y local más creativo e innovador. Específicamente, la maestría cursada, tenía que ver con el Desarrollo Urbano especializado en la promoción de “ciudades inteligentes” -un tema, verdaderamente, de vanguardia-.

A pesar de esos puntos fuertes -relacionados a su formación académica-, lamentablemente, se le dificultaba encontrar un puesto de trabajo para aplicar lo aprendido y, así, aportar positivamente al fortalecimiento del proceso de desarrollo socioeconómico del Ecuador; cuando, si él estuviese en otro país, los cazatalentos estarían “haciendo cola” para demandar sus servicios y, así, fortalecer la competitividad de la organización a la que representan. O, también, el propio gobierno mediante las entidades competentes -para el caso ecuatoriano, sería la SENESCYT- se encargarían de ayudar a ubicar a ese talento humano valioso que, con recursos públicos de todos los ecuatorianos, se invirtió para su preparación especializada en el exterior.

De ahí, este relato que se acaba de hacer es un argumento más que explica el por qué, en un párrafo anterior, se dijo que el programa de becas internacionales fue “una buena iniciativa con un final exitoso a medias”; ya que ese programa -como impacto final sistémico positivo- no terminó con la etapa última que, bien orientada, sería el medio que facilite a ese talento su inserción laboral en el sector público o privado y, así, contribuir a la consolidación del proceso de desarrollo socioeconómico del país basado en una reconversión del tejido productivo soportada en el conocimiento y la innovación continua.

Otros países, en cambio, cuando buscan potenciar al talento humano que forman, sí llegan a cerrar el círculo de las iniciativas de desarrollo empujadas por sus gobiernos. Un caso referente es el denominado “Enlace Alumni para la Región Andina -Global Partners of Germany – GIZ” alineado al “Programa Ideas de Negocio para el Desarrollo del Programa Migración para el Desarrollo GIZ”, en donde, dan apoyo posterior a la formación recibida a ese alrededor de 65% de becados con fondos alemanes que tienden a regresar a su país de origen, es decir, no les abandonan, más bien se preocupan de localizarles, apoyarles y de darles seguimiento para que, si en algún momento, algún proyecto o empresa alemana requiere de sus servicios se los puedan ubicar fácilmente y, así, aprovechar de su talento a la hora de impulsar algún tipo de iniciativa de desarrollo o emprender en algún negocio de origen alemán.

Tags:

Temas relacionados

1 Comments

  1. Me agradó el analisis que se presenta sobre el desempleo juvenil, que si no se trata como problema nacional, puede ser muy negativo para cumplir con las metas al 2030. Feicitaciones Dr. Wilson Araque.

    Responder

Deja un comentario