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‘Los caminos de la Vida’: la ruptura de una amistad de leyenda entre García Márquez y Vargas Llosa


Ana Angulo
La Conversación EC
sábado, junio 24, 2017
La trompada plantea un antes y un después. El antes fue la amistad a prueba de balas entre los literatos. Igual que García Márquez, Vargas Llosa fue un socialista declarado, cuando era muy joven escribió su manifiesto “Toma de posición”, en el que defendió abiertamente la lucha armada.

Los caminos de la Vida. El título de este famoso vallenato, de la agrupación colombiana Los Diablitos, da nombre al último libro del catedrático de la Universidad San Francisco de Quito (USFQ), Iván Ulchur Collazos.

En más de 500 páginas, el autor recrea la férrea amistad y la posterior ruptura definitiva de los premios Nobel de Literatura del llamado boom latinoamericano, Gabriel García Márquez y Mario Vargas Llosa. Además del afecto mutuo, los unía la pasión por la escritura del mismo modo que la militancia y admiración por la causa socialista. Era la época en que se afianzaba la revolución cubana de Fidel Castro.

El texto se inicia con el altercado por un lío de faldas protagonizado por los talentosos escritores en México, a mediados de la década de los 70 del siglo pasado. A partir de ese incidente, Ulchur se adentra en los hechos que desembocaron en el cada vez más distante recorrido intelectual, político e ideológico de los otrora amigos. A lo largo del camino, Gabo se mantiene fiel a su ideal socialista. Varguitas, en tanto, se convierte en acérrimo defensor del libre mercado.

En diálogo con La Conversación, Ulchur narra algunos entretelones de la vida de estos dos célebres latinoamericanos.

¿Por qué su libro titula Los caminos de la Vida?

“Los caminos de la vida no son como yo pensaba, como los imaginaba, no son como yo creía…”. La primera estrofa de esta canción vallenata me pareció un gran enganche, muy apropiada para titular el libro y como epígrafe para describir la amistad que tuvieron estos dos genios de la literatura.

¿Cómo se desarrolla la obra?

En el texto intento explicar el azar, la vida misma, los cambios, los zigzagueos, las modificaciones de las conductas de estos dos personajes que pasaron de ser grandes compadres a grandes enemigos políticos.

¿El célebre puñetazo asestado por Vargas Llosa a García Márquez originó el distanciamiento?

El incidente ocurrió a la entrada de un cine, en Ciudad de México, en 1976, cuando inesperadamente Vargas le dio un puñetazo a su antiguo amigo mientras le regañaba “por lo que le hiciste a (mi esposa) Patricia”. En relación con el suceso hay tanta literatura que daría para escribir varias novelas. Por mi parte, he realizado una amplia indagación y no he podido llegar a una conclusión satisfactoria, aunque pienso que fue un lío de faldas, pues Vargas Llosa era un gran mujeriego y su camarada no se quedaba atrás, incluso se hizo muy amigo de Patricia. Mi teoría es que el peruano salía con una actriz sueca y Gabo buscó “consolar” a la consorte desairada.

¿Cuán decisivo fue el incidente?

La trompada plantea un antes y un después. El antes fue la amistad a prueba de balas entre los literatos. Igual que García Márquez, Vargas Llosa fue un socialista declarado, cuando era muy joven escribió su manifiesto “Toma de posición”, en el que defendió abiertamente la lucha armada.

¿En qué momento se produjo la conversión de Vargas al capitalismo?

El caso “Padilla” evidenció el desencanto de Vargas Llosa con la utopía socialista. Heberto Padilla era un gran poeta cubano que en 1968 fue distinguido con el Premio Nacional de Poesía. No obstante, el gobierno castrista vio en su obra una actitud crítica con la revolución, le quitó los reconocimientos, lo degradó, lo encarcelo y lo obligó a retractarse en un acto que el régimen denominó “autocrítica”. Esta conducta escandalizó y dividió a muchos intelectuales de izquierda. En una carta enviada a Fidel Castro, Vargas denunció el estalinismo que se vivía en Cuba y dijo sentirse defraudado de la revolución. Gabo mantuvo su militancia y se las arregló para no firmar.

¿El desengaño volvió a Vargas defensor del libre mercado?

Para entender su evolución posterior es importante saber que Vargas Llosa nunca fue un socialista implacable, radicalizado. En su juventud fue un socialista liberal, un socialdemócrata, cómo él mismo ha declarado. Hoy por hoy es un librecambista, un neoliberal ortodoxo.

¿Alguna vez se encontraron de nuevo los escritores?

Jamás volvieron a verse. Por vías separadas, ambos desarrollaron unas carreras extraordinarias y la obra de cada uno refleja su ideología.

¿Cuál de ellos es su preferido?

Vargas Llosa es asombroso, un ensayista de primera, un analista político increíble. El peruano es quizás más completo que Gabo porque tiene condición académica. En tanto, García Márquez se concentró en su genial escritura de narrador nato. Yo me declaro garciamarquiano.

¿Qué tiempo le tomó escribir Los caminos de la Vida?

Este libro lo redacté en dos años. Como antecedente, hace 19 años escribí García Márquez, del humor y otros dominios, cuyo título es un juego de palabras con su libro  Del amor y otros demonios. Ahora pensé que era tiempo de ponerme a desenrollar esa cadena de malentendidos que existió entre Gabo y Vargas Llosa. Mientras escribía Los caminos de la Vida, simultáneamente surgió otro libro que recoge mis reacciones personales sobre el ensayo principal, con bromas, divagaciones, pensamientos sobre la política. Incluso consta una canción vallenata en la que García Márquez sube al cielo como Remedios La Bella.

¿En qué librerías podemos encontrar Los caminos de la Vida?

Se trata de un libro virtual que se lo puede adquirir a través de la plataforma Amazon, a un costo de 75 euros. En vista de que el precio es muy alto para el público ecuatoriano y latinoamericano, estaría encantado de que alguna casa editorial del país publicara mi ensayo y el correlato, en papel. En ese formato la obra estaría al alcance de una mayoría de personas. Los e-books son todavía desdeñados entre nosotros que preferimos el libro tocable y «mimable».

 

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1 Comments

  1. Ferjaramillo 26 junio, 2017

    No son como imaginabas. No son como tú creías. Vargas escribió un libro sobre Cien años de soledad, bautizó a uno de sus hijos Gabriel Rodrigo Gonzalo. Gabo era el centro de su admiración. De pronto, pasó un cohete a su lado y lo dejo atrás, muy atrás, como escritor. Era Gabo remontándose a la cumbre y camino al Premio Nobel. Yo también le hubiera dado un puñetazo a la primera oportunidad.

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