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‘Debemos aprender a convivir con los sismos’

Jeeyla Benítez
La Conversación EC
domingo, julio 17, 2016
Mario Ruiz, catedrático  de Sismología, Geoestadística y Geofísica en la Facultad de Geología y Petróleo de la Escuela Politécnica Nacional, explica las razones de los sismos que se producen el país y recuerda que Ecuador está en el cordón de fuego del Pacífico. Hasta hace unos días fue Director del Instituto Geofísico de la Escuela Politécnica Nacional. Estuvo encargado […]
Tiempo de lectura: 5 minutos

Mario Ruiz, catedrático  de Sismología, Geoestadística y Geofísica en la Facultad de Geología y Petróleo de la Escuela Politécnica Nacional, explica las razones de los sismos que se producen el país y recuerda que Ecuador está en el cordón de fuego del Pacífico. Hasta hace unos días fue Director del Instituto Geofísico de la Escuela Politécnica Nacional. Estuvo encargado de esa área desde octubre de 2012.  Es PhD en Ciencias Geológicas en la Universidad de Carolina del Norte, EE.UU.

¿Cuál es la explicación técnica de los últimos movimientos sísmicos que han ocurrido en el país?

Lo que estamos observando son réplicas del sismo ocurrido el 16 de abril pasado. Estas réplicas suceden en las zonas de fallas de aquel terremoto, pero también ocurren en zonas cercanas a lo que sucedió en abril. Por ejemplo, el martes 12 de julio hubo un enjambre de sismos en una zona que está al norte de Esmeraldas. Esos movimientos no se originaron en la zona de ruptura del sismo de abril, pero está cerca.

¿Eso quiere decir que aún no terminan de acomodarse las placas, después del terremoto de abril?

En cuanto a la forma, la placa oceánica está debajo de la placa continental, es decir está una sobre la otra. Lo que pasa es que en la zona de contacto no se quedan enganchadas y hay un rozamiento entre las dos placas. Esto produce un movimiento en la zona de contacto. Entonces, en algún momento esta zona ya no puede resistir más y la placa recupera, en pocos segundos, el movimiento que fue acumulando durante varios años o décadas. Ese salto es lo que origina las ondas sísmicas. Así se producen los temblores. En otros casos, por ejemplo, si no hay resistencia o si no hay esta fricción, la placa se va moviendo sin ningún obstáculo con respecto a la otra placa y no se producen sismos.

En el Instituto Geofísico tienen los equipos necesarios para detectar estos sismos sin que sean sentidos por la población. Se calcula un sin número de movimientos desde abril ¿esto va a seguir sucediendo?

El Instituto tienen una capacidad de localizar todos los sismos que presentan una magnitud mayor a 3 grados, pero un gran porcentaje de esos sismos son detectados únicamente por los equipos. Normalmente las personas sienten los sismos que tienen una magnitud mayor a 4 grados. Por cada sismo que tiene una magnitud mayor a 4 grados hay 10 sismos de magnitud entre 3 y 4 grados, entonces es un porcentaje pequeño de sismos que son sentidos por la población.

Pero, ¿pueden existir réplicas mayores a 7 grados? 

No se puede descartar totalmente que exista una réplica de más de 7 grados

¿Los efectos pueden ser como los que ocurrieron en abril pasado?

Lo usual es que las réplicas tengan un grado de magnitud menor al sismo principal, normalmente se espera que si el sismo principal fue de 7,8 grados, las réplicas mayores tengan una magnitud de 6,8 grados o menos.

¿Qué pasa si sucede un sismo de mayor magnitud, ahí cambia el escenario? 

Ahí sería un nuevo terremoto y normalmente no suele ocurrir en la misma zona, sino en zonas vecinas o distantes, pero es muy difícil que en la misma zona vuelva a darse un movimiento igual o mayor a los que ocurrió en Pedernales.

¿Es por eso que las réplicas están ahora en la parte norte de Esmeraldas?

Las réplicas pequeñas sí pueden darse en la zona de Manabí o en la zonas vecinas, porque son movimientos muy pequeños comparados con el sismo principal.

¿Qué tiempo se demoran en acomodarse las placas según la naturaleza?

De lo que se sabe, tomando como analogía a los que ocurrió en 1942, las replicas en ese tiempo duraron al menos siete meses. Como ese sismo de 1942 tiene la misma magnitud y está ubicado en la misma zona que el sismo de abril, hay una buena referencia. Por eso se ha dicho que las replicas pueden duran varios meses. Además, las réplicas con magnitudes mayores a 6 grados, en el caso del sismo de 1942 solo se registraron hasta dos meses después del evento.

¿Qué debe saber la población?

Las réplicas son un proceso natural de reacción.  En el pasado se ha tenido replicas por varios meses, pero las réplicas ahora van a ser pequeñas. La mayoría no serán percibidas por la población y en pocos casos habrá eventos que tengan magnitudes mayores a 5 grados. Hasta la segunda semana de julio de 2016 hemos tenido 48 sismos con magnitudes mayores a cinco grados desde el 16 de abril.

¿Y el número de sismos menores a 5 grados?

Ahí la cifra es mayor a 2.100 sismos. Esa cifra va a ir aumentando a una taza de 10 sismo por día.

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¿Tanto movimiento podría generar en lo posterior un daño en las placas?

Son indicios de que hay reacomodo. No generan daño porque la energía que liberan estos sismos pequeños es mínima. Por ejemplo, cada grado que aumenta la magnitud aumenta 30 veces la energía.

¿Eso qué quiere decir?

Eso quiere decir que necesitamos 30 sismos de magnitud de 5 grados para liberar energía de un sismo de magnitud 6. Necesitamos 900 sismos de magnitud 5 para liberar la energía de un sismo de magnitud 7. Ahora tenemos más de 2.000 sismos de magnitud mayor a 3 grados, entonces por eso vamos a tener 200 sismos de magnitud mayor a 4 grados, unos 20 sismos de magnitud mayor a 5 y así. Con eso se conoce cuál es la distribución de los sismos de acuerdo a su tamaño y también se sabe que de cada grado que cambian, la energía liberada es de 30 veces más o 30 veces menos, según cómo sea el número en grados.

¿Los sismos de mayor magnitud serán poco frecuentes?

Así es. Los sismos de mayor magnitud no van a ser muy frecuentes y van a ocurrir en pocas ocasiones. Sismos con magnitudes mayores a 6 grados se dieron en abril, mayo y julio. Es decir no son frecuentes. Hay que aprender a convivir con los sismos porque seguirán. Habrá réplicas por meses y pueden ocurrir fuentes de nuevos sismos. Invito a la calma y a la vez a hacer conciencia de que vivimos en un país sísmico y que tenemos que prepararnos. Eso es porque estamos en el cordón de fuego del Pacífico. Además la historia de los sismos en nuestro país es importante.

¿Cómo se hace para descartar un tsunami? 

Para que un sismo genere un tsunami debe tener algunas condiciones: la primera es que la magnitud sea mayor a 7 grados, la segunda condición es que el plano de falla llegue hasta la superficie, la tercera condición es que el movimiento del sismo tenga un componente vertical que le haga mover a la columna de agua. Entonces si es que tiene esas condiciones puede generarse un tsunami. Ahí es cuando se activa una alerta. Si no tiene esas condiciones lo que debe hacer el Inocar, que es la institución encargada de hacer esta calificación, es informar que no hay condiciones para que exista el tsunami.

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