Definitivamente es positivo que se prohiba la minería metálica en áreas protegidas, centros urbanos y zonas intangibles. Siempre ha resultado paradógico que en las áreas protegidas, concebidas para preservar la biodiversidad, se permitan actividades extractivistas.
Sin embargo, la consulta deja sin solución uno de los temas más conflictivos que tiene la acción minera: la extracción sin el consentimiento previo de las poblaciones potencialmente afectadas. Estos conflictos son evidentes en varias zonas del país, como lo demuestras los enfrentamientos en Tundayme o Intag.
La Consulta Popular representaba la oportunidad perfecta para que el consentimiento previo sea puesto a consideración de la población.

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