Cada 11 de febrero se conmemora el Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia, una fecha promovida por Naciones Unidas para visibilizar la desigualdad persistente en los campos científicos y tecnológicos. Según datos de la UNESCO, las mujeres representan solo el 35 % de los graduados en disciplinas STEM (ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas), una cifra que evidencia avances, pero también profundas brechas estructurales.
En muchos países, la participación femenina disminuye progresivamente a medida que se avanza en la carrera científica, especialmente en áreas como ingeniería, física o tecnología digital. A esto se suman factores culturales, estereotipos de género y dificultades para conciliar la vida profesional y familiar.
Organismos multilaterales y universidades han impulsado programas de mentoría, incentivos académicos y campañas educativas para fomentar vocaciones científicas desde edades tempranas. La presencia de mujeres en puestos de liderazgo científico también ha crecido, aunque todavía es reducida frente a sus pares masculinos.
El debate actual no solo gira en torno al acceso, sino también a la permanencia y reconocimiento del trabajo femenino en la ciencia. Diversos estudios sostienen que equipos diversos generan mayor innovación y mejores resultados en investigación.
El desafío, coinciden expertos, es estructural: requiere políticas públicas sostenidas, educación inclusiva y un cambio cultural que rompa barreras históricas.
Relevancia para Ecuador:
Ecuador enfrenta retos similares en la participación femenina en STEM. Impulsar programas de educación científica para niñas y jóvenes puede fortalecer la competitividad del país, fomentar innovación y cerrar brechas de género en sectores estratégicos.
Foto de portada: Las mujeres representan solo el 35 % de los graduados en STEM, según datos de la UNESCO.
Crédito: Infobae.

