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Del revanchismo a la inteligencia emocional

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La estrategia en su básica definición se refiere a, cómo comprender las limitaciones y sobre ellas diseñar acciones precisas para alcanzar un objetivo o el objetivo propuesto.

En el juego del ajedrez, en ocasiones estamos dispuestos a ceder o perder una pieza. Si el oponente se apropia de mi pieza y cree ganar, sin darse cuenta de que al entregarle esa, estoy buscando debilitar su esquema para ganar la partida.

Las batallas las ganan aquellos que diseñaron, sobre las limitaciones encontradas, movimientos falsos para ocultar los verdaderos y hacer caer al enemigo, tomando ventaja. Es decir, nos aprovechamos de esas falencias y logramos el éxito. Los oponentes que por sus características son presa fácil de oponentes inteligentes y estrategas, que usan esas debilidades para beneficio propio, siempre pierden. Falta de inteligencia emocional.

El juego tradicional de las fiestas de la ciudad de Quito, el cuarenta, es un ejemplo de los movimientos falsos o trampas utilizadas para engañar, al contrario. Las cartas disponibles en una mano se usan para realizar jugadas falsas y de esa manera caer y ganar. Los que saben del juego suelen decir ¡se dio la vuelta! o ¡dos por mudo!

En la política, al menos la nacional, tengo entendido que se juega de la misma manera, con un toque maquiavélico mayor, y por esa razón andamos como andamos, de tumbo en tumbo. No hemos conseguido madurar políticamente, seguimos cayendo en la trampa de los políticos ambiciosos, quienes, incentivados por el rédito económico, son capaces de oponerse por oponerse y obtener réditos personales, financieros, políticos. Es ni más ni menos un egocentrismo en su máxima expresión.

La sociedad ecuatoriana, por algún tiempo ya, ha recibido información en redes sociales, sobre la capacidad del Sr. Presidente de la República para gestionar el país y sus problemas. Le han tildado con muchos epítetos, indignos de reproducir. En suma, que no es capaz. Quienes piensan así son reaccionarios, no reflexivos, sin una visión completa del todo. Ese es el propósito del egocéntrico millonario a costa del estado. El revanchismo per sé.

El Sr. Presidente Lasso asumió una economía en estado calamitoso, un país dividido, un pueblo acostumbrado a recibir todo del Estado, una función pública corrupta, jóvenes apáticos en la política, narcotraficantes infiltrados en todas las esferas, dizque empresarios, pero corruptos, quienes buscaban beneficiarse del Estado, políticos insaciables de poder, organizaciones sociales intransigentes, haciendo muy difícil gobernar. También había ciudadanos, funcionarios y empresarios honestos, con intenciones serias de hacer de Ecuador un país de paz, productivo y comprometido con su futuro. En el juego de la política parecía que la ambición y la actitud deshonesta, ganaban y pensamos que nos vapulearon en todo.

Al repasar los hechos acontecidos desde inicios de la Administración del Sr. Presidente Lasso, como se lee, Sr. Presidente, con respeto porque se lo ha ganado, al menos a mi criterio, se aprecia un obstruccionismo político impresionante, como nunca antes visto. Ya lo mencioné en otro artículo, cuatro intentos de golpe de estado en dos años de gobierno. Es decir, uno cada seis meses. Eventos que desestabilizan no sólo al gobierno sino al país. Un revanchismo ciego, había que desprestigiar para que el correísmo vuelva, revanchismo a ultranza. A pesar de ello, el Sr. Presidente siguió adelante buscando formas de gobernar democráticamente.

Estudiando las limitaciones, les dejó que sigan con sus fechorías, a todos: los partidos políticos con el bigotón y el egocéntrico millonario al frente, a las organizaciones dizque sociales, a los asambleístas ambiciosos, a los jueces comprables, a los funcionarios corruptos de la administración pública, ciertos policías y militares y a los correistas. Les dejó jugar su juego. Que expresen su revanchismo y que se desenmascaren. Así lo hicieron seguros de que lograrían su sordo propósito, sin saber nada de la estrategia en ciernes.

Fue diseñando y definiendo estrategias, les entregó algunos peones, caballos, alfiles, torres, pero resguardando la reina y protegiendo al rey. Cuidando cada movimiento. Los ambiciosos por ese afán desmedido de lograrlo, fueron cayendo en el entramado de su estrategia. Obró con inteligencia emocional, lento pero seguro. Tejió una telaraña muy buena y les fue conduciendo para que caigan en ella. Les dejó que construyan el juicio político, que no le aprueben leyes, que desbaraten su programa de gobierno, que enjuicien a sus colaboradores más cercanos, que atenten contra la seguridad ciudadana, en suma, hizo el mejor esfuerzo para consensuar y gobernar adecuadamente. Pero fue imposible, se opusieron a todo sin razón, solo había que desprestigiarlo, hasta manipularon los resultados de la consulta popular. Es decir, no era posible gobernar, el obstruccionismo político total. Lo llevaron, casi sin oportunidad de maniobra, al despeñadero con el río tormentoso al fondo.

Lo tenían maniatado sin oportunidades ciertas, al filo del despeñadero, creyendo que no se lanzaría y que abdicaría. Pero no, se lanzó al río pues había implementado su salvavidas, había construido los argumentos para la aplicación del artículo 148 de la Constitución. Al parecer, fueron construyendo de a poco, lento pero seguros, los justificativos para “grave crisis política y conmoción interna”. Toda la argumentación previa anuncia, señala, resalta y refuerza la gravedad de la situación política nacional. Los llevó allá, los invitó a pasar, a que reflexionen. Su discurso en la asamblea el día anterior fue eso, una invitación a superar la crisis. Pero no el revanchismo estúpido los obnubiló. No le hicieron caso, según ellos ya estaba enjuiciado, perdería y se iba a su casa ¡Revanchismo estúpido!  La aplicación del artículo 148 de la Constitución sobre la base de la crisis política y la conmoción interna es irrefutable, es constitucional, por todos lados. Inteligencia emocional, bien administrada.

Como hemos sido testigos durante más de 17 años, los políticos corruptos, para no perder el poder, son capaces de cualquier cosa. Han utilizado todas las argucias posibles para que un juez, comprado por ellos, sea sorteado y dirima un entuerto jurídico o constitucional. Así, por ejemplo, goza de libertad condicional el famoso vidrio y sus compinches de fechorías. Alcaldes y Prefectos con grilletes o medidas cautelares pasean campantes por las calles, asambleístas enjuiciados siguen ejerciendo la designación del pueblo, otros que huyeron del país siguen cobrando los emolumentos, en fin, lo vemos todos los días. ¡De Ripley! Pero oh sorpresa, la Corte Constitucional con sus delegados determinó inaceptables las seis demandas de inconstitucionalidad presentadas por los asambleístas corruptos. ¡Bien mi país, bien!

Al fin la corte actúa en conformidad con su rol.

¿Y el copiloto, dónde está? Grandes nubarrones se localizan en el entorno de él, preguntas y preguntas sin respuesta. ¿Cuál es su cercanía con el bigotón? Parecería que salió al descubierto en los esquemas de inteligencia a tiempo, felizmente, y no fue parte o no fue tomado en cuenta, ni apareció en nada, ni para respaldar al Sr. Presidente ni para hacer creer que así era. Para nada, oculto como el fantasma de la ópera. Dudoso ¿verdad? Hum, huele mal, como dice la canción, huele a peligro.

El Sr. Presidente tiene la sartén por el mango puede gobernar con los instrumentos legales disponibles, decretos ejecutivos, los próximos meses que quedan e implementar todo lo que la asamblea le negó. El primer cambio es el CNE. El Consejo de Participación Ciudadana debe ser llamado a comprender por qué se aplicó el artículo 148 de la Constitución y responder por los intereses del nuevo gobierno y defender la democracia. Debe conminar a elegir nuevas autoridades que garanticen el debido proceso electoral. Solo así aseguraría que lo que va a trabajar durante estos meses perdurará independiente de quien sea elegido presidente en el año 2025. Todos los otros temas de la consulta popular, que el CNE tergiversó, los puede implementar fácilmente.

El Sr. Presidente tiene la oportunidad del millón, implementar los cambios necesarios para re-enrumbar a la sociedad ecuatoriana en el camino de la honestidad y no violencia. Puede involucrar durante estos meses al candidato idóneo para la futura gestión pública y no se desbarate lo logrado, que tanto ha costado. Para que tengamos estabilidad, para ampliar las oportunidades de los jóvenes y del desarrollo sustentable. Si lo logra se irá a casa con la satisfacción del deber cumplido, como el Presidente que enderezó el camino para días mejores, rompiendo el maleficio del bigotón y del egocéntrico millonario a costa del estado y todos sus secuaces, que tanto mal le hicieron y le están haciendo al país.

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