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Educación o cultura, ¿qué nos falla?

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Fernando Savater en su libro “El Valor de educar” propone que deberíamos hacer un alto y plantearnos preguntas tales como ¿qué es la educación?, ¿qué ha sido y que puede llegar a ser?, ¿qué esperamos de ella?, ¿consiste en la mera transmisión de conocimientos o debe formar para la ciudadanía democrática? Bien, vamos a reflexionar sobre educación y cultura.

Para Sánchez (2021)[1] la educación es “un proceso a través del cual, los individuos adquieren conocimiento, ya sean habilidades, creencias, valores, como, por ejemplo, mediante discusiones, narraciones de historias, un ejemplo propiamente dicho, la investigación y la formación.”

La Unesco[2] por otro lado considera que, la educación “es un derecho humano para todos, a lo largo de toda la vida y que el acceso a la instrucción debe ir acompañado de la calidad.”

Los aspectos claves a resaltar podrían ser: 1) la educación formal ayuda a estructurar el pensamiento de las personas y facilita su forma de expresión; 2) es espontánea en sus inicios; 3) es dinámica toma al menos 12 años, la formal; 4) a falta de evaluación se pierde la dinámica.

La educación es un proceso de acumulación de conocimiento y por tanto tiene incorporaciones al estado primo de ingreso y germina luego de un tiempo gracias a las añadiduras recibidas, en forma y en fondo. Depende de algunas cosas como el entorno, los docentes, el material, la infraestructura física y digital, los materiales, los incentivos, las formas, la evaluación y el materiale grozzo, de la persona antes de su ingreso, cuya formación fue fruto de la genética de sus progenitores, la gestación, el alumbramiento, los cuidados en su infancia y su alimentación.

Por ser un proceso, responde a una planificación, desarrollo y evaluación e independiente del estado original de la persona al iniciar el proceso, la educación se materializa, se hace evidente, transforma a un ser humano en persona educada, pues se verá al final dotada de ciertas habilidades, costumbres, valores añadidos que se aprecian en comportamientos intelectuales, emocionales y sociales. La efectividad y eficiencia del proceso redundará positivamente en la concienciación (conocimiento moral de lo que está bien y lo que está mal) generando valores que perduren toda la vida o “solo un determinado tiempo”. Esto es crucial, regresaremos más tarde.

Los datos sobre educación obtenidos nos colaboran positivamente en la comprensión del tema que nos compete hoy. Estos son oficiales de la CEPAL y corresponden al año 2020 publicados en el 2022. Por tanto, es una fuente fidedigna, transparente en la cual confío y por ello la uso.

Si tomamos estos datos de la CEPAL referentes a educación, alfabetización y escolaridad, correspondientes a Ecuador año 2020, deberíamos resaltar que las estadísticas son duras y reflejan la situación de una economía en un momento específico.

En la línea de educación resalta la educación primaria y secundaria a nivel nacional (urbana y rural) y es sorprendente lo que se puede concluir, los ecuatorianos somos educados.

La mayoría de la población nacional completa la primaria (98,6%), la secundaria baja (98,5%) y la secundaria alta (78,7%). De verdad somos un país educado formalmente. Ocho de cada diez sabemos leer, escribir, estructurar oraciones y hasta razonar bien.

Entonces no hay tal que: “es que nos falta educación”, es que “el pueblo es analfabeto”, es que “es un pueblo ignorante”. Las estadísticas no mienten, son hechos que no hay como pasarlos por alto.

 

Ratificar lo que digo es importante, los adultos (más de 15 años) son educados en un 92,8% y los jóvenes entre 15 y 24 años son educados en el 99,3%. Los años de instrucción completan el análisis, el 75% de los ecuatorianos ha recibido hasta 12 años de instrucción. Interpretando adecuadamente, los ecuatorianos todos, no los y las ecuatorianos, los ecuatorianos en su mayoría contamos con educación formal completa, según las estadísticas.

Por tanto, podemos leer, escribir adecuadamente, razonar cuando las circunstancias del diario vivir lo ameritan. Unos más que otros reflexionan de mejor forma o con mejores elementos y estructura de soporte para la toma de decisiones. Así, si nos toca una elección obligatoria para tener representantes, deberíamos poder razonar, leer las diferencias y escoger, pues somos educados. No hay justificación alguna, hasta aquí.

No se diga, una vez difundidos los resultados electorales, que “nos falta educación”, “somos un pueblo analfabeto”. ¡No señor, no señora! Está demostrado, el análisis cuantitativo fundamenta el criterio de que los ecuatorianos somos educados.

¿Por qué elegimos, a quienes elegimos? Bueno esta es otra cosa mucho más compleja y no tiene una respuesta fácil.

Los seres humanos necesitamos de seres humanos alrededor, con propósitos honestos por supuesto. Me refiero a esas ricas tertulias y conversatorios en que nos vemos inmersos, unas veces consciente y otras inconscientemente. En una de las segundas escuché, “es que no tenemos cultura”, “es que somos un pueblo inculto”, por eso decidí esclarecer si somos o no un pueblo inculto. Primero lo primero, pueblo somos todos, ricos, pobres, medios pobres, inteligentes, pendejos, universitarios, trabajadores, amas de casa, profesionales, empresarios, propietarios, asalariados, funcionarios públicos y privados, docentes, alumnos, curas, monjas, beatas, héroes y villanos. Segundo, ¿qué es ser una persona inculta o con falta de cultura?

Según el Diccionario de la Lengua Española, cultura es, “conjunto de conocimientos que permitan desarrollar juicios críticos”, “conjunto de modos de vida y costumbres, conocimiento y grado de desarrollo artístico, científico, industrial, en una época, grupo social etc.”

Para el Diccionario de Oxford Lenguages, “cultura es conjunto de conocimientos e ideas no especializados adquiridos gracias al desarrollo de las facultades intelectuales, mediante la lectura, el estudio y el trabajo.”

Para el perfil Dialnet es, “ese todo complejo que comprende conocimientos, creencias, arte, moral, derecho, costumbres y cualesquiera otras capacidades y hábitos adquiridos por el hombre en tanto que miembro de la sociedad.”

El pensador romano Cicerón (siglo I a. C.) empleó el término cultura animi (“cultivar el espíritu”) para referirse metafóricamente al trabajo de hacer florecer la sabiduría humana.

Para nuestro análisis me referiré a cultura como, el capital cultural o la acumulación de cultura que son esos conocimientos, elementos, características, costumbres, valores, tradiciones, modos de vida, forma de hacer las cosas, maneras de apreciar la vida, reflexiones sobre lo actual para su mejora futura que una comunidad o sociedad la cultivan. Me parece que existe una dinamia tan exquisita al acumular cultura, pues nos permitirá comprender, disfrutar, compartir y enseñar a otros. Es tan rico como cuando los niños nos regalaron unas monedas y las guardamos, las atesoramos. Sin embargo, como todo proceso, si no se cuida se deteriora, se pierde y cuesta mucho recuperarlo. A diferencia de la educación (solo para la persona), la cultura se atesora, se apropia, se empodera a la comunidad, a la sociedad, la cultura es del pueblo, es de todos. Así lo han hecho algunas de nuestras culturas, como la otavaleña, entre otras. Lógicamente, las herramientas que la educación nos provee para reflexionar hacen de la cultura un elemento diferenciador y universal al mismo tiempo.

Claro, tiene sentido. La cultura toma de la creatividad humana su valor, es compartida, es dinámica, es diversa, si se empodera es aprendida y respetada por la sociedad, y por consiguiente su apropiación hace posible su perdurabilidad de generación en generación. Por ello se nutre de las normas, de los valores, de las creencias, de los símbolos, del lenguaje hablado, escrito y gráfico, y de la tecnología.

Regresando a nuestro tema, ¿el pueblo ecuatoriano (todos) tiene cultura?, ¿somos cultos los ecuatorianos? Aquí es donde empezamos a tambalear. Como la estructura de una edificación, si los cimientos no se construyeron de acuerdo a la norma, se tambalea, se resquebraja y se terminará cayendo. Asimismo es la cultura, si no tenemos buenos cimientos la perderemos, como al parecer lo estamos haciendo. Nuestros cimientos culturales se afianzan con una educación de calidad.

Si la educación que recibió el 80% de la población ecuatoriana, en el año 2020 no es buena, no es de calidad, no durará, no generará concienciación sino solo saber leer y escribir. Es aterrante, me revuelve el alma.

El inquietante estado de sitio en el que vivimos los ecuatorianos, por la corrupción a todo nivel, se explica entre otras causas por la calidad de la educación y por la falta de apropiación de la cultura nuestra. Si el 80% de los educados recibió al menos 12 años de instrucción, el conocimiento adquirido generó una concienciación tal que no hay diferencia en el conocimiento moral de lo que está bien y de lo que está mal. Ergo, la corrupción no es mala, nos ayuda y nos permite acumular. Se juntan todos los que piensan igual, se apropian de esta cultura y ganan las elecciones pues les permite acumular ya no cultura sino riquezas materiales. Sin que nos diéramos cuenta nuestra cultura cambió. Los ejemplos los tenemos todos los días. Este análisis cualitativo nos ratifica que tenemos un serio problema que hay que resolver de forma inmediata.

Esto nos deriva a muchos procesos reflexivos sobre nuestro querido país. Temas como el modelo de desarrollo, el paternalismo del estado, el clientelismo, el obstruccionismo político, los procesos electorales, las no exigencias para los candidatos, la drogadicción, la criminalidad, el abuso del poder, todos necesitan un cambio drástico. Debemos reestructurar la educación con evaluaciones profundas previas, debemos volver a nuestros valores morales reducir al mínimo la corrupción, retomar la cultura para una vez mejorada pasarles a nuestros nietos. Queremos días y noches mejores para todos (el pueblo).

  1. Pablo de la Torre Neira, 3/05/2022.

[1] / Sánchez, Adriana. 2021. Definición de educación. Recuperado de: https://conceptodefinición.de/ educación/. Consultado el 25 de abril del 2022.

[2] / UNESCO, https://www.unesco.org/sustainabledevelopment/es/education/, consultado el 26 de abril de 2022.

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