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El consumo moderado de los alimentos procesados no tiene restricción, pero los ultraprocesados podrían tener efectos nocivos para la salud

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Tener un buen hábito alimenticio es el deber ser para cuidar la salud, pero no es así. En la actualidad, la prevalencia del sobrepeso y obesidad aumenta en diversos países del mundo, y Ecuador no es la excepción debido entre otras causas al excesivo consumo de alimentos ultraprocesados que suelen contener grandes cantidades de grasa, azúcares y sodio. Así lo confirma la última encuesta de salud y nutrición de 2013. En el país, entre las personas mayores de 19 años y menores de 60 años el índice de sobrepeso y obesidad se ubica en el 62,8%.

Es una situación que debe preocupar a todos. Al parecer, en la población existe desconocimiento y confusión al momento de ingerir aquellos alimentos que son sometidos a un proceso industrial, ya sea para alargar su tiempo en el mercado o para complacer la demanda de los consumidores que buscan facilidad a la hora de preparar y consumir alimentos.

Para comprender mejor el tema, y como una propuesta de los investigadores de la Universidad de Sao Paulo, Brasil, la Organización Mundial de la Salud (OMS) acoge el sistema Nova que clasifica a los alimentos según su naturaleza, grado de procesamiento y finalidad. Esta nueva forma de clasificación establece cuatro grupos de alimentos fáciles de recordar para una correcta alimentación.

La última encuesta de salud y nutrición de 2013. En el país, entre las personas mayores de 19 años y menores de 60 años el índice de sobrepeso y obesidad se ubica en el 62,8%.

El primer grupo incluye alimentos no procesados o mínimamente procesados, como una manzana, jugos de frutas recién preparados, leche pasteurizada o un pescado congelado. El segundo reúne ingredientes culinarios, como aceites, grasas, sal, azúcar, especias que se suelen usarse para la preparación de los alimentos sea en casa o en la industria. El tercero reúne a los alimentos procesados a los que se les ha añadido uno o más ingredientes culinarios sea para mejorar su palatabilidad o su tiempo de conservación y derivan directamente de alimentos. Por ejemplo, una barra de pan, sardinas en aceite, quesos curados o guisantes enlatados.

El último grupo, los “ultraprocesados” que incluye alimentos procesados a base de formulaciones a partir de sustancias derivadas de alimentos. Se obtiene a base combinar componentes con muchos aditivos como: saborizantes, endulzantes, estabilizadores, colorantes. Según detalla la clasificación, tienen hasta un total de 20 componentes o más, de los cuales mayoritariamente suelen ser aditivos.

Los alimentos ultraprocesados por su gran contenido de aditivos, con alto contenido de nutrientes críticos (grasas, sal, azúcar) y poco valor nutricional su excesivo consumo está asociado con las enfermedades crónicas no transmisibles relacionadas con la alimentación (cardiovasculares, sobrepeso, obesidad, ciertos tipos de cáncer y algunas degenerativas).

Para evitarlo, una de las tareas principales es que los consumidores tengan conciencia sobre los riesgos que implica consumir este tipo de productos y lo que acarrea para la salud. Es primordial que las personas se informen y cambien sus hábitos de alimentarse. Esto va obligar a las empresas a buscar alternativas saludables para cambiar la forma actual de elaborar productos.

Hay que reconocer, que la industria alimentaria no llegó sola a este punto, el consumidor pide alimentos más sabrosos, fáciles de preparar y consumir, que no impliquen trabajo en casa, y la industria adecuó sus formulaciones a este requerimiento. Por ello, es menester sensibilizar a los consumidores de lo que significan los alimentos para su salud. Es necesario que las empresas trabajen con responsabilidad social priorizando la salud del consumidor.

Para evitarlo, una de las tareas principales es que los consumidores tengan conciencia sobre los riesgos que implica consumir este tipo de productos y lo que acarrea para la salud.

Es una responsabilidad compartida, ciudadanía, instituciones de control e industria. El Estado (Ministerio de Salud y Educación) deberá educar en alimentación saludable y difundir los efectos del consumo de estos alimentos no saludables con alto valor calórico, caso contrario habrá situaciones más graves en el futuro. Todos deben acordar estrategias y soluciones para que predomine en el país una alimentación saludable.

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