El ayuno intermitente se ha convertido en una de las tendencias nutricionales más populares de los últimos años. Promovido como una estrategia eficaz para perder peso, mejorar la salud metabólica y prolongar la longevidad, su adopción se ha extendido ampliamente. Sin embargo, nuevos análisis científicos invitan a mirar esta práctica con mayor cautela.
Investigaciones recientes señalan que, si bien algunas personas pueden experimentar beneficios, estos no son universales ni necesariamente superiores a los de una alimentación equilibrada tradicional. Los resultados dependen de factores como la edad, el estado de salud, el nivel de actividad física y la calidad de los alimentos consumidos.
Especialistas advierten que el ayuno intermitente no es adecuado para todos. En ciertos casos, puede generar efectos adversos como fatiga, irritabilidad, desórdenes alimentarios o alteraciones metabólicas, especialmente si se practica sin supervisión médica.
El análisis subraya que muchos de los estudios que respaldan el ayuno intermitente presentan limitaciones metodológicas o se basan en periodos cortos de observación. Por ello, los expertos recomiendan evitar enfoques simplistas y priorizar hábitos sostenibles a largo plazo.
Más que una fórmula milagrosa, la evidencia apunta a que la salud depende de un conjunto de factores: alimentación balanceada, actividad física regular, descanso adecuado y seguimiento profesional.
Relevancia para Ecuador:
En un país donde crecen los problemas de sobrepeso y enfermedades crónicas, el debate informado sobre nutrición es clave para promover decisiones responsables y políticas públicas basadas en evidencia.
Foto de portada: Imagen ilustrativa de una persona preparando un desayuno saludable, en un entorno cotidiano y equilibrado.
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