Durante ese recorrido y permanencia continua -desde 1997- en espacios de investigación y acción pro mejora de la competitividad de emprendedores y MIPYME, hemos podido identificar un comportamiento de actores públicos y privados nacionales e internacionales que, desde el discurso, han planteado permanentemente desafíos para la mejora situacional sectorial que, como la historia lo ha ido demostrando, esa narrativa convertida en resultados tangibles ha ido avanzando a pasos muy lentos frente a unas tendencias regionales y, sobre todo, globales que han evolucionado y siguen evolucionando a una velocidad cada vez mayor.
Entre el discurso y los resultados: el rol de los gremios empresariales
Ahí, los gremios empresariales, por ejemplo, en materia de provisión de servicios y de representación política de los agremiados, por su orientación a tratar de no incomodar a los gobiernos de turno han mostrado tibieza en su lucha por lograr una real transformación productiva del país. Por esa razón, no ha sido raro que, en ciertos casos, dirigentes de los gremios han terminado ocupando cargos gubernamentales, poniendo, así, en duda el papel independiente y de lucha constante que deben tener quienes están al frente de la dirigencia empresarial local y nacional.
Empresa, academia y Estado: una articulación aún pendiente
Los gremios tampoco han sido capaces de lograr un acercamiento efectivo con la academia, pues, por mucho tiempo, y en ciertos casos hasta los tiempos actuales, la han visto como muy teórica a la hora de proponer y actuar con innovaciones desperdiciando, así, la oportunidad para aprovechar el potencial investigador como fuente de datos e información que, en última instancia, son los grandes inspiradores de la innovación empresarial a nivel de productos, estrategias y procesos.
Ahora, claro, como el otro lado de la moneda de la interacción empresa y sector educativo, también la academia ha fallado a pesar de tener a la mano, como una de sus funciones misionales, a la vinculación con la colectividad que, bien orientada, puede ser capaz de llegar a impactar con la formación y generación de conocimientos en el cambio operacional y estratégico de espacios de mejora competitiva como la calidad, productividad e innovación continua organizacional y sectorial.
En cuanto al rol del Estado, desde el accionar de los gobiernos locales y el gobierno central, este se ha caracterizado por un apoyo desarticulado a la mejora de la competitividad de emprendedores y MIPYME, pues, por un lado, ha ido el fomento productivo desde las instancias competentes de los municipios y gobiernos provinciales y, por otro, los ministerios y sus instituciones adjuntas, cuando para lograr un gran impacto, se requiere más bien de un trabajo articulado desde el apoyo financiero y no financiero al sector objeto de mejora continua.
Internacionalización, formación y tecnología: los grandes retos sin resolver
Otro campo, sobre el cual también se ha hablado mucho y con pocos resultados, durante estos 29 años, es el proceso de internacionalización de los proyectos de emprendimiento y de la comercialización de las MIPYME que ya están en funcionamiento. Un indicador -de acuerdo a la Encuesta Cuatrimestral de Coyuntura PYME que, desde 2011, el Observatorio de la PyME de la Universidad Andina Simón Bolívar, Sede Ecuador, viene aplicando- muestra el poco avance observado, pues, solo alrededor del 7% de PYME industriales ecuatorianas han dirigido sus productos a mercados del exterior. Aquí, algo que sigue pendiente, es el impulso de la asociatividad dentro de los sectores y entre los sectores que integran el tejido productivo nacional; incluso, pensando en la integración andina, sigue a la espera de hacerse realidad -como propuesta multisectorial- la posibilidad de que, entre MIPYME de los cuatro países andinos, se asocien y, así, potencien su capacidad de exportación hacia otras latitudes planetarias sobre la base del desarrollo de encadenamiento productivos y comerciales regionales.
En lo que respecta a la capacitación y formación para desarrollar capacidades en las personas y las organizaciones, un punto clave, igual con mucho discurso y poca acción efectiva, es el de impulsar programas para la certificación laboral por rama industrial que, a pesar de la existencia del SECAP y en su momento del Consejo Nacional de la Capacitación y Formación, la situación hacia un escenario positivo de gran impacto poco a avanzado.
En los que es el desarrollo tecnológico –visto como un paquete que acoge a los productos, procesos y máquinas y equipos-, todavía requiere mejoras estratégicas orientadas a dirigir y promover procesos de inversión para ese fin y, sobre todo, para la incorporación planificada y alineada del avance de la tecnología a los fines estratégicos organizacionales y sectoriales. Aquí, la generación financiamiento y asistencia técnica especializada sigue siendo uno de los pendientes clave para la transformación de emprendedores y MIPYME.
Como se puede observar, en este relato breve de algunas de las vivencias experimentadas durante 29 años de cercanía directa con el sector del emprendimiento y las MIPYME –desde cuando, en 1997, como Investigador Senior del Instituto de Investigaciones Socioeconómicas y Tecnológicas (INSOTEC), nos vinculados a realidad del tejido productivo del Ecuador y la región-, hay todavía mucho por hacer para llegar a esa transformación que permita al Ecuador ser un país más productivo, equitativo, innovador, inclusivo y con una alta tendencia a fortalecer su integración con los países andinos y, en general, de toda Latinoamérica y el Caribe.

