Un año después de haber regresado a la Presidencia de Estados Unidos, Donald Trump gobierna con un estilo que diversos analistas califican como una “presidencia imperial”. El término, retomado por The New York Times, alude a una forma de ejercer el poder que prioriza la autoridad personal del mandatario por encima de los contrapesos tradicionales del sistema democrático.
Durante estos doce meses, Trump ha recurrido de manera sistemática a las órdenes ejecutivas para imponer su agenda, limitando el rol del Congreso y presionando a las agencias federales para alinearlas con sus decisiones. Este enfoque ha permitido avances rápidos en algunos frentes, pero también ha generado controversias legales y una creciente polarización política.
El mandatario ha fortalecido su control sobre el aparato gubernamental, designando funcionarios leales en puestos clave y reduciendo los márgenes de autonomía de instituciones históricamente independientes. Al mismo tiempo, ha mantenido una retórica confrontacional frente a jueces, medios de comunicación y líderes opositores, a quienes acusa de obstaculizar su proyecto político.
Los críticos sostienen que esta dinámica erosiona la separación de poderes y debilita los fundamentos democráticos de Estados Unidos. Para sus seguidores, en cambio, se trata de un liderazgo firme que busca “ordenar” un sistema que consideran ineficiente y capturado por élites políticas tradicionales.
El debate sobre los límites del poder presidencial vuelve así al centro de la escena política estadounidense, en un contexto marcado por tensiones internas, desafíos internacionales y una sociedad profundamente dividida.
Relevancia para Ecuador:
La evolución del sistema político estadounidense incide directamente en América Latina y en Ecuador, tanto por su impacto en la política exterior de Washington como por las señales que envía sobre la solidez de las instituciones democráticas en la principal potencia del mundo.
Foto de portada: Donald Trump en el Despacho Oval de la Casa Blanca, durante una actividad oficial.
Crédito: Archivo / Agencias internacionales

