La idea de que Estados Unidos anexe Groenlandia, promovida por Donald Trump, continúa generando rechazo entre la mayoría de los ciudadanos del país. Según una reciente encuesta, apenas el 17% de los estadounidenses apoya este objetivo, mientras que una amplia mayoría se muestra contraria o indiferente ante una iniciativa que ha sido considerada poco realista y políticamente inviable.
El planteamiento, que Trump ya había mencionado durante su anterior paso por la Casa Blanca, volvió a cobrar notoriedad en el contexto de su actual discurso político. Groenlandia, territorio autónomo perteneciente al Reino de Dinamarca, posee un alto valor estratégico por su ubicación en el Ártico y por sus recursos naturales, factores que han sido citados por el expresidente como argumentos para justificar su interés.
Sin embargo, analistas políticos señalan que la propuesta carece de sustento legal y diplomático, además de ignorar la voluntad tanto del gobierno danés como de la población groenlandesa. La encuesta muestra que incluso entre votantes republicanos el respaldo no es mayoritario, lo que refleja un escepticismo transversal frente a la viabilidad del proyecto.
El bajo nivel de apoyo también evidencia una distancia entre los planteamientos más disruptivos del exmandatario y las prioridades reales de la ciudadanía estadounidense, centrada actualmente en temas como la economía, la inflación y la política interna. Para muchos, la anexión de Groenlandia se percibe más como un gesto simbólico o retórico que como una política exterior seria.
Relevancia para Ecuador:
El caso muestra cómo las propuestas geopolíticas de alto impacto requieren legitimidad social y respaldo institucional, una lección clave para países que analizan su inserción en el escenario internacional.
Foto de portada: Imagen referencial de Estados Unidos y el Ártico.
Crédito: Archivo Dialoguemos / uso editorial.

