La interconexión eléctrica entre Ecuador y Colombia ha sido, por años, un pilar fundamental de la cooperación bilateral. En momentos de sequías, baja generación hidroeléctrica o emergencias energéticas, ambos países han recurrido al intercambio de electricidad como una solución solidaria y estratégica.
Esta “hermandad” energética ha permitido a Ecuador importar energía en períodos críticos y, en otras ocasiones, exportar excedentes hacia Colombia, fortaleciendo la estabilidad del sistema eléctrico regional. Sin embargo, este equilibrio enfrenta ahora nuevos desafíos derivados de tensiones comerciales, ajustes regulatorios y un contexto internacional marcado por disputas económicas y políticas.
Expertos del sector energético advierten que la guerra comercial global y los cambios en las políticas de subsidios y tarifas podrían afectar la continuidad y condiciones de estos intercambios. Además, las prioridades internas de cada país y las presiones fiscales han puesto sobre la mesa la necesidad de renegociar acuerdos históricos.
Pese a ello, autoridades y analistas coinciden en que romper o debilitar esta cooperación tendría consecuencias negativas para ambos lados de la frontera. La interdependencia energética no solo ha sido una herramienta técnica, sino también un símbolo de integración regional.
Relevancia para Ecuador:
La relación eléctrica con Colombia es clave para la seguridad energética del país, especialmente en períodos de estiaje. Cualquier alteración en este vínculo puede tener impacto directo en el suministro, los costos de la energía y la estabilidad económica nacional.
Foto de portada: Ecuador y Colombia han mantenido durante años un intercambio energético solidario en momentos de baja producción eléctrica.
Crédito: Colprensa

