Siempre intento tener un panorama amplio sobre los temas que requieren buenas neuronas, algo así como, abrir los brazos ampliamente hacia los costados y tener información del lado lo positivo y del lado negativo. Como una visión de 180 grados, amplia, abierta, sin preconcepciones, de tal manera que se pueda comprender la situación, en ciernes, en toda su magnitud, sin apasionamiento.
En ocasiones es fácil resolver, o tillos como decíamos antes a las cosas de simple resolución, en otras no tanto y algunas no tienen forma de resolverse sin un gran sacrificio y en el tiempo.
Problemas antiguos en un mundo moderno
Hemos pasado un cuarto de siglo, del XXI, y el mundo entero enfrenta los mismos problemas de hace dos o tres siglos, a saber: mejorar el bienestar humano global, migración internacional, narcotráfico, consumo de drogas cada vez mas fuertes, abuso de poder y corrupción.
Como dije no es tillos su resolución, pues unos son más complicados que otros, pero siguen sin resolverse. De los enunciados no hay uno solo que sea fácil. Si hacemos una retrospectiva seria, sincera y con la mano en el pecho, todos los problemas datan desde hace mucho tiempo, han mutado, han escalado, pero siguen creando dificultades para los seres humanos de bien y su bienestar. Obviamente los seres humanos de mal, se benefician de los problemas y de su falta de resolución y lucran significativamente de ello.
¿Qué entendemos por bienestar humano?
Cuando hablo de bienestar, hablo de poder tomar nuestras propias decisiones y ser responsables de las consecuencias, de poder vivir para uno mismo y su familia, de disponer del tiempo para hacer las actividades que mas nos gustan, de apreciar la naturaleza y vivirla intensamente, de contagiar alegrías y tristezas con otros seres humanos de bien, de regalar sonrisas sinceras sin esperar una reprimenda por ello. Hablo del derecho a ser feliz, amar a quien quiero amar, de trabajar donde me gustaría dejar un aporte positivo, poder reconocer la contribución que todos conseguimos hacer a una sociedad libre del miedo o prejuicios o abuso de poder, afectándonos nuestra libertad.
Sin embargo, los problemas nos limitan y cada vez se crean condiciones para mantener la afectación. Por ejemplo, en el siglo pasado el consumo y expendio de alcohol era prohibido, así como la marihuana, pero con o sin razón se legalizó su consumo en un buen numero de sociedades. Pero, enseguida aparecieron drogas más complejas, hoy el fentanilo está consumiendo la vida de muchos jóvenes del mundo. Otro ejemplo puede ser el uso de opioides para tratamiento médico contra algunas dolencias.
¿Por qué no se resuelves los problemas? Existe dos tipos de respuesta, una positiva y otra negativa.
La respuesta positiva puede enmarcarse en la complejidad intrínseca de cada problema. A veces se requiere de mucho compromiso continuo para ir sumando logros positivos orientados a alcanzar en el tiempo la meta propuesta. Esa continuidad requerida implica mucha dedicación y resiliencia de los actores que diseñaron las propuestas, quienes las financian para no perder la paciencia, quienes ejecutan para mantener la pasión, y de los que evalúan que el propósito se alcance y no perder la objetividad. Como ejemplo, la mejora del bienestar humano implica la implementación de políticas públicas locales, regionales y globales diseñadas para resolver las barreras, ejecutarlas efectiva y eficientemente y replicarlas ajustándolas a cada entorno local. No es fácil, pero si la decisión existe y se mantiene en el tiempo, es posible.
Al mismo tiempo, su resolución podría tener incidencia positiva en reducir la migración internacional, así como en reducir el abuso del poder, el narcotráfico y el uso de drogas. Es decir, no es fácil pero la forma como abordemos la solución, la pasión que pongamos a lograrla, hace la diferencia y mantiene alta la esperanza para bien de todos.
Cuando no existe la intención de resolver el problema
Sin embargo, la respuesta negativa surge de un cuestionamiento básico y sincero ¿qué estamos haciendo mal? Posiblemente no vemos el panorama completo, posiblemente nos engañan o nos mienten para que no tangamos la idea clara. O simplemente, no se resuelven porque desde el inicio no existe la intención de resolverlo. Nos dejan creer que sí, pero su agenda es otra diferente. Por ello parecería importante y necesario iniciar con la identificación de los diversos actores involucrados en la existencia del problema, su propuesta de solución y su acompañamiento. Los actores individuos, grupos sociales, ONGs, empresas, conglomerados, entre otros, siempre tienen una agenda a la que deben responder. Conocer esa agenda y el ejercicio de poder hace posible identificar la forma en como se intentará resolver el problema existente o boicotear la propuesta de solución al problema.
Cuando éramos pequeños nos deleitábamos con los dibujos animados. El correcaminos y el coyote, pero nunca nos preguntamos por que el coyote nunca le atrapó al correcaminos. Ahora esta claro, si le atrapaba se acababa la serie y algunas empresas perderían mucho dinero. Lo mismo con Tom y Jerry, la pantera Rosa, y otros.
En política, no resuelven la pobreza mundial porque a unos actores les conviene que no se resuelva, pues sus organizaciones lucran de la pobreza. Al resolverla se perderían esos recursos, esos beneficios. ¿Por qué no cambiamos de combustibles fósiles a otros alternativos? Por que las empresas petroleras han invertido y siguen invirtiendo ingentes cantidades de recursos que no permiten el cambio. Si lo hacen perderían mucho. Prima su interés y no el bien de todo el mundo.
El paciente enfermo requiere medicina para superar su dolencia, pero no la resuelve, se mantiene en el tiempo hasta su muerte, en algunos casos (opioides). A algunas empresas farmacéuticas no les conviene la cura de las enfermedades pues su negocio se acabaría, prefieren una leve mejoría que tergiversa la mente del enfermo y lo mantiene consumiendo.
Si los problemas se resuelven alguien pierde y eso tiene un impacto fuerte en lo político y en lo económico. Sin embargo, el ser humano ve postergarse siempre su mejoría y la sociedad no percibe apropiadamente la problemática y se mantiene impávida. ¿Es éste el verdadero problema?

