La política regional vuelve a cruzar directamente el escenario ecuatoriano. Desde Quito, sectores oficiales y analistas esperan que la captura del presidente venezolano Nicolás Maduro permita esclarecer un presunto esquema de financiamiento político que habría beneficiado al correísmo durante años.
Según publicaciones recientes, existirían indicios de vínculos financieros y asesorías entre el régimen venezolano y el entorno del expresidente Rafael Correa, hoy radicado en Europa. El propio Correa ha reconocido públicamente que realiza trabajos de “consultoría” para el gobierno venezolano, aunque niega irregularidades.
El tema adquiere especial relevancia en un contexto de investigaciones internacionales sobre lavado de activos, sanciones económicas y estructuras de financiamiento político transnacional. Para Ecuador, cualquier confirmación de estos nexos podría tener implicaciones judiciales y políticas de gran alcance.
El gobierno ecuatoriano ha sido enfático en señalar que el país no puede permanecer al margen de eventuales revelaciones que afecten la transparencia del sistema democrático. Al mismo tiempo, el correísmo denuncia una “persecución política” y rechaza las acusaciones.
La imagen de Maduro junto a Correa, difundida por medios venezolanos, se convierte así en un símbolo de una relación política que sigue generando controversia y que podría volver a marcar la agenda nacional.
Relevancia para Ecuador:
La posible confirmación de financiamiento externo ilegal tendría efectos directos en la institucionalidad, la justicia y la confianza ciudadana en el sistema político ecuatoriano.
Pie de foto y crédito
Nicolás Maduro se saluda con el expresidente ecuatoriano Rafael Correa, quien ha reconocido labores de “consultoría” para el régimen venezolano.
Crédito: La Iguana TV

