Sin rumbo cierto, sin un puerto donde llegar, así mira a la capital monseñor Alfredo Espinoza, arzobispo de Quito. Por eso, hoy se ofreció a mediar y así sacar a la urbe de sus “problemas grandes y graves que no se están enfrentando”.
Sin rumbo cierto, sin un puerto donde llegar, así mira a la capital monseñor Alfredo Espinoza, arzobispo de Quito. Por eso, hoy se ofreció a mediar y así sacar a la urbe de sus “problemas grandes y graves que no se están enfrentando”.