Las calles de Samoa, en Nueva Zelanda, lucen desiertas en momentos en que el gobierno intensificaba sus medidas para combatir una epidemia de sarampión que ha matado a 62 personas.
Tiempo de lectura: < 1 minuto
Las calles de Samoa, en Nueva Zelanda, lucen desiertas en momentos en que el gobierno intensificaba sus medidas para combatir una epidemia de sarampión que ha matado a 62 personas.