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Los $40 millones

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El expresidente de Ecuador, Rafael Correa, aseguró en el canal Russia Today estar dispuesto a recoger entre los “llamados patriotas de América Latina” $40 millones, el doble de la ayuda humanitaria que ofrece Estados Unidos a Venezuela en la transición, para mantener a Nicolás Maduro y el régimen chavista en el poder.

“¿Va a destinar 20 millones de ayuda humanitaria para Venezuela? Entre los patriotas de América Latina recogemos $40 millones -dijo el expresidente de Ecuador ante el anuncio de Washington-, se los damos y que nos dejen en paz, que no molesten, que no intervengan”.

¿De dónde saldrá el dinero? ¿Quiénes son los patriotas de América Latina capaces de juntar en un abrir y cerrar de ojos $40 millones? Las declaraciones no dejan de sorprender y solo dan cuenta del volumen de dinero que manejaron los leales al chavismo que se juntaron alrededor de un proyecto personalista, que hundió a Venezuela en la más absoluta miseria y que obligó al exilio a millones de venezolanos. Un proyecto del que Ecuador intenta salir con la reinstitucionalización de organismos que obedecían una sola voz, la del expresidente.

Correa pidió a Europa, Rusia y China alzar la voz contra Estados Unidos como si solo Estados Unidos hubiera reclamado una transición con posteriores elecciones limpias en Venezuela. También lo hace el país donde se aloja para evitar una orden de prisión dictada en su contra por la justicia ecuatoriana.

Los patriotas de América Latina ahora son los nuevos millonarios que creen tener capacidad para comprar conciencias, que se creen más ricos que el Imperio, pese a que algunos están en la cárcel y otros son procesados por corrupción. Al parecer, para esos patriotas que se cobijaron bajo el socialismo del siglo XXI, $40 millones de dólares no son nada, migajas, porque vivieron acostumbrados a viajar en aviones que consideraban privados comprados con dineros públicos, a manejar los presupuestos del Estado como sus haciendas privadas, a entregar contratos de obras públicas a cambio de grandes prebendas.

Si el expresidente Correa tiene palabra lo mínimo que debería hacer es sacar ya ese cheque por $40 millones para ver si es dinero suficiente a la hora de mantener una dictadura como la de Maduro, envuelta en tenebrosos casos de narcotráfico y crimen organizado. Que saqué ese cheque para que las autoridades correspondientes puedan seguir la ruta de dónde tienen sus cuentas los llamados patriotas de América Latina que sueñan con volver al poder para mantener el ritmo de vida de jeques árabes.

Las últimas declaraciones del expresidente Correa lo ponen en su real dimensión, al igual que el monto de la corrupción en los países que abrazaron el socialismo del siglo XXI. Los $33,5 millones que Odebrecht repartió en sobornos a funcionarios públicos en Ecuador, según el Departamento de Justicia de Estados Unidos, parecen sueltos para los refrescos. He ahí la desesperación de los chavistas de América Latina porque se cae su último refugio de impunidad. He ahí la vileza de quienes defienden una dictadura que llevó a la miseria a un país, que destruyó la vida de millones de personas condenadas a vivir y sobrevivir en el exilio.

Que el expresidente respalde a Maduro y su élite chavista enriquecida en años de saqueo a la hacienda pública dice mucho de lo que pretende para Ecuador en su intento de volver al poder. No solo busca garantizar la impunidad de una década oscura con casos de corrupción acumulados, sino que el correísmo quiere instaurar el chavismo en Ecuador. Eso lo ha dejado claro. Se agradece su sinceridad.

 

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