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La intervención de EEUU en Siria debería ser muy específica: prohibir el uso de armas químicas

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El ataque de Estados Unidos contra Siria podría convertirse en otro Iraq si no se maneja bien el conflicto por parte de la administración de Donald Trump, porque Bachar Al Asad, por más polarizante que pudiera ser, finalmente mantiene algún tipo de cohesión dentro del Estado, pese a todas las partes que intervienen en el conflicto; es decir, si el objetivo principal no es solo evitar el uso de armas químicas sino sacar del mapa a Al Asad, la intervención podría generar mayor inestabilidad en la región, porque tropas de Occidente tendrían que quedarse ahí por tiempo indefinido y Estados Unidos podría ser visto como el único culpable.

Una intervención de Estados Unidos y sus aliados sin límite de tiempo podría provocar un mayor tumulto, no solo en Siria, sino en toda la región. Si Estados Unidos inició de manera sorpresiva un ataque contra Al Asad, por usar armas químicas, el único propósito de una intervención directa debería ser impedir que lo vuelva a hacer o destruir completamente ese arsenal.

La intervención en Siria, en este momento, debería tener un fin muy específico. Estados Unidos y sus aliados no pueden ponerse como meta derrocar al gobierno de Bachar al Asad ni la de establecer un régimen democrático, porque ese era el objetivo de la intervención en Iraq y, a la final, no funcionó.

Ahora es muy difícil intentar comprender cuál sería el objetivo final de la intervención directa de Donald Trump en Siria, nadie sabe en realidad cuáles son sus intenciones, porque fue bastante sorpresivo el ataque casi inmediatamente después de la denuncia del uso de armas químicas contra la población civil.

 

La primera vez que Bachar Al Asad fue denunciado por el uso de armas químicas fue en la administración de Barack Obama. En ese entonces Estados unidos ya había pensado en una intervención directa, pero cumpliendo los procesos. Obama pidió la autorización del Congreso, pero el ataque directo no fue aprobado.

Lo que hizo Washington entonces fue coordinar con Rusia para que el Kremlin convenza a Al Asad para deshacerse de su arsenal de armas químicas pacíficamente (al parecer no todas fueron eliminadas) y entrenar soldados sirios por parte de la CIA y el Pentágono que luego eran enviados a Siria. Obama, en ese momento, solo intentó ataques aéreos con drones contra las tropas de Bachar Al Asad. Ahora el tipo de ataque es bastante diferente.

El papel de la comunidad internacional ahora debería ser el mismo que está tratando de jugar Estados Unidos: denunciar que es un crimen de lesa humanidad el uso armas químicas en un conflicto, como en este caso lo ha hecho Al Asad en contra de su pueblo.

Entre más específico sea el objetivo de la intervención mejores resultados podrían obtenerse, porque si Estados Unidos y sus aliados tratan de ser demasiado amplios en sus objetivos podría terminar complicándose todo, porque cada uno de los actores que intervienen en el conflicto sirio tienen sus propias metas.

Una intervención de largo aliento puede ser percibido en el mundo árabe como una intromisión directa de Occidente en su territorio, cuando en realidad lo que se trata de hacer es decirle a Al Asad que no puede usar ese tipo de armas en el conflicto. Sería moralmente incorrecto ir más allá. Si la intervención es más específica será más fácil lidiar con los otros grupos que intervienen en esa guerra.

Si hay un ataque a gran escala o una presencia muy masiva de la comunidad internacional o de los soldados de Estados Unidos en el área no se podría vislumbrar un fin cercano a esa intervención. El resentimiento contra Occidente va a ser mayor.

Cuando hay ataques de largo aliento, por más específicos que pudieran ser y por más tecnología que se use, siempre quedan daños colaterales o población civil afectada.

Si hay una presencia física de Occidente demasiado evidente en Siria los objetivos de la intervención se podrían complicar, unos objetivos que son básicamente evitar y prohibir el uso de armas químicas. Debería ser una intervención muy quirúrgica y de corto plazo. Más allá de esto, es vital que la administración de Trump tenga una estrategia clara y específica sobre como actuar frente al tema de Siria. Caso contrario, posiblemente estarán metiéndose en más problemas o accidentalmente complicando aún más la situación en una región del mundo que ya de por sí es bastante volátil.

 

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