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La Policía ecuatoriana halla $12 millones del narco escondidos en el piso de una casa

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La denominada operación antinarcóticos Libertad VI ejecutada en Guayas, Manabí y Santa Elena dejó 11 personas detenidas, tras el allanamiento de 20 inmuebles y el decomiso de $12 millones de dólares encaletados en un lugar que contaba con seguridad.

Según el Ministerio del Interior, los sospechosos tendrían vínculos con el tráfico internacional de drogas, el microtráfico en Ecuador y crímenes tipo sicariato. La operación tiene conexión con la redada efectuada el 11 de abril en Colombia, donde fueron detenidos los líderes de esta organización (Los Rastrojos), mientras que en el Ecuador uno de los cabecillas sería un Capitán de la Policía, según Diego Fuentes, ministro del Interior.

En Colombia, al menos seis barcos de bandera ecuatoriana y una flotilla de lanchas rápidas hacían parte de la compleja estructura que habría logrado consolidar el ecuatoriano Washinton Prado Alava, considerado por la Policía de ese país como el capo del narcotráfico más poderoso de Colombia.

Alias Gerald, de 35 años, fue capturado por la Dijín de la Policía por petición del gobierno de Estados Unidos, que lo considera un capo que intentaba controlar todas las etapas del tráfico de drogas: desde los laboratorios para la producción y el transporte hasta la distribución en las calles de ese país, según El Tiempo de Bogotá.

Junto a Prado Alava, fue capturado el también ecuatoriano Leonardo Adrián Vera Calderón, alias Thiago, señalado de manejar las rutas marítimas de la organización.

Los investigadores sostienen que con el poder que le dio el narcotráfico, ‘Gerald’ tenía la capacidad en Ecuador de “ordenar ajustes de cuentas a través de grupos armados. Incluso, ordenó perseguir a jueces y fiscales”. Según El Tiempo, aunque Gerald fue capturado en Ecuador en tres ocasiones (2006, 2012 y 2014) por delitos de drogas y tráfico ilegal de migrantes, estaba libre.

El narcotraficante se había radicado en Colombia bajo la protección de ‘los Rastrojos’, pero tras el debilitamiento de esa organización montó su propia red, señaló El Tiempo. Llegó a ubicar barcos de gran calado en puntos estratégicos, los cuales reabastecían las lanchas rápidas en las que movía la droga.

La organización, según las investigaciones realizadas en Ecuador, enviaba la droga a países de Centroamérica y América del Norte, mientras que en Manabí estaba vinculada a la muerte de personas por disputa de territorio en el microtráfico de estupefacientes.

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