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UTPL: en cinco pasos los niños aprenden a combatir la violencia

Tiempo de lectura: 5 minutos

‘La ruta participativa: De Salto en Salto a la Violencia Ponemos Alto’ es una iniciativa liderada por la Fundación GIZ (Agencia Alemana de Cooperación, dentro de su Programa ComVomujer) y ejecutada por la Universidad Técnica Particular de Loja. Parte de su programa es el tratamiento del tema de la violencia contra las mujeres y su metodología es la de intervención en escuelas. Se trata de un trabajo que se hace con niños entre 6 y 9 años de edad.

Esta fundación invitó hace dos años a que las universidades acojan esta iniciativa para que se la reproduzca a través de sus estudiantes, por el tema de vinculación a la colectividad. La UTPL a través de su Cátedra UNESCO de Cultura y Educación para la Paz  se ajusta a esta línea de trabajo e investigación decidió formar parte del proyecto que ha beneficiado a 1.250 niños y niñas de Loja. La GIZ envió los técnicos para formar al equipo y al inicio se trabajó de implementación con 25 estudiantes de las carreras de Derecho, de Comunicación Social y de Psicología, que estaban acompañados de algunos académicos.

En una primera fase se llegó a tres escuelas privadas ubicadas en Loja. Ahora la UTPL cuenta con su equipo de facilitadores y se ha formado otro grupo de estudiantes para realizar la aplicación del proyecto en otras ocho escuelas más, pero ahora son municipales.

Esta metodología es lúdica y participativa, comprende cinco estaciones. En un tiempo de tres horas se trabaja con el grupo de facilitadores. Se forman grupos de acción y la idea es que los niños reflexionen sobre los estereotipos que ellos ya tienen sobre la violencia. Aunque son pequeños, tienen varios estereotipos en relación al tema del género, sobretodo en lo que tiene que ver con la asignación de roles. En ese sentido, el objetivo es que comprendan la percepción con respecto al tema de la violencia en contra de las mujeres. Es recurrente cómo los niños asocian el tema de la violencia a la violencia sexual. En ocasiones los niños no entienden que los ataques psicológicos también forman parte de la violencia.

La ruta participativa en la práctica

Esta ruta trata de simular el tránsito de un  tren que pasa por cinco estaciones. La primera es el camino de la igualdad, que es en donde los niños van saltando con un dado y se dividen en grupos equitativos. En este espacio se les va haciendo una pregunta: ¿qué te parece esta frase: las niñas a las muñecas y los niños a la pelota? Se les hace reflexionar en que no solo las niñas pueden jugar a las muñecas y que las niñas también pueden tener una pelota…  Así, hay una serie de preguntas que van dirigidas a esa reflexión. Hay además un papel con una serie de labores de la casa o actividades comunes como lavar los platos, ser Presidente de la República, cambiar las llantas… Ahí los niños escogen si esas actividades pertenecen a los hombres o a las mujeres. Hay niños que dicen que la tarea de lavar los platos es solo de las mujeres… se va recabando toda esa información y después se les hace reflexionar una por una.

La segunda estación se llama la violencia nos daña, a los niños se les enfrenta ante una historia que está representada en nueve láminas y son ellos los que dicen lo que perciben o interpretan y luego se trata de construir una historia. Se trata de una situación de una familia tradicional en donde la mamá hace los quehaceres de la casa, el papá lanza la comida, los niños lloran en el cuarto, el niño pelea con sus compañeros.

La tercera estación tiene que ver con que los niños y niñas somos valiosos; ahí hay un cofre que tiene un tesoro. Los pequeños creen que allí se han guardado caramelos, juguetes, laptops, dinero… Cuando se abre el cofre se encuentra con un espejo y dicen: ¡no hay nada!. Precisamente, el espejo significa la autovaloración que tiene el niño y la niña como seres valiosos que nadie puede ir en contra de su integridad.

En la cuarta estación Unidos y unidas contra la violencia de género e representa una historia a través de títeres, allí se aborda cómo desde las escuelas se puede identificar temas de violencia familiar para gestionar una intervención con los padres. Allí los niños interactúan con los personajes y las preguntas que se repiten tienen que ver con la causa de que los actores son malos con sus familias. Se trata de un espacio rico en interacción en donde los niños se hacen muchas preguntas.

La quinta estación es alzar tu voz, que es como una protesta. Los niños protestan en contra de la violencia de género.

El aporte a la sociedad

Este año la Cátedra UNESCO de Cultura y Educación para la Paz ha hecho un cambio en esta metodología, porque la ruta como tal tiene mucha potencialidad, sin embargo no deja de ser un espacio de sensibilización puntual.  Es decir, se trata de un trabajo que involucra a niños y que dura tres horas, ellos reflexionan, pero no pueden cambiar sus entornos, de hecho sus padres no conocen de estos temas. Incluso se extiende hacia los mismos profesores que –sin darse cuenta- hacen una asignación de roles y estereotipos que se reproducen en la escuela.

La UTPL ha presentado un nuevo proyecto de investigación que identifique las habilidades de relación de los niños y niñas. La idea es  hacer una ruta aplicada en  cápsulas de media hora durante cinco semanas seguidas para evaluar cómo mejoran los aprendizajes de los niños y cómo se relaciona e interioriza los contenidos que observa.

Ahora esta investigación se la hace con el Departamento de Psicología y sus estudiantes. El grupo es de 110 alumnos. Esto se hará en las escuelas municipales con otros grados que no fueron intervenidos. Luego esta investigación se va a ampliar a las escuelas privadas.

En el ejercicio, los niños son evaluados antes y después de la aplicación de la ruta; se les pregunta: ¿qué saben sobre la violencia? y al final ¿qué aprendieron? De allí se obtuvo que los niños perciben a la violencia como la violencia sexual. Con la nueva aplicación se podrá medir otro tipo de resultados y proponer a las mismas instituciones algunos planes de intervención. Esto se va a completar con una escuela para padres de familia y con los profesores para actuar sobre la solución de conflictos y la violencia. Todo este programa será parte en febrero de este año.

En lo personal es una experiencia que lleva a una reflexión sobre lo que hay que cambiar en la sociedad. Existen leyes pero hay que fortalecer penas. Se tiene que trabajar mucho en el tema educativo y son estos espacios desde los que se puede construir mejores ciudadanos, comprometidos con cosas que pasan en su entorno.

Esta experiencia ha sido enriquecedora, por ejemplo los estudiantes de Derecho están enfocados desde la norma, desde las leyes, no miran más allá de su entorno; luego de este trabajo se sienten conmovidos por los entornos y parte de las competencias y destrezas que se tratan en las aulas, la idea es que ellos se desarrollen a través de este tipo de proyectos y que salgan de su espacio, pues tienen que conocer su entorno y no mirar a su carrera como una aplicación de leyes.

La academia vincula a los estudiantes universitarios y a los que van a llegar en algún momento. En unos 10 años estos chicos que fueron parte de este proyecto lo van a recordar. Lo que se trata es de dejar algo significativo en el aprendizaje del niño. Las edades seleccionadas para la aplicación de esta metodología son justamente las que los niños pueden adaptar ciertos conocimientos a su vida. Por eso es que se llegó a la conclusión de que la ruta necesita bastante apoyo desde el hogar, desde la escuela. Por eso se complementa el trabajo con los padres y los maestros.

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