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Una jungla en el salón de estar: la moda de las paredes verdes se impone

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DPA. En los hogares suele haber macetas con plantas, pero cuando éstas cubren las paredes interiores de una casa, la sorpresa es mayúscula. Aunque no sea de lo más común, está creciendo la tendencia de reemplazar los tapices y los empapelados en las paredes por una superficie verde cubierta por plantas de verdad. “Se ve fantástico. La mayoría de las personas se queda impactada cuando llega a un ambiente donde hay una pared verde“, dice Heinz-Dieter Molitor, que investiga en la escuela superior de Geisenheim, en Alemania, la forma de tapizar las paredes interiores con plantas.

La tendencia tiene que ver con un deseo creciente que florece en las grandes ciudades: la necesidad de cortar un poco con el gris del asfalto insertando en la propia casa algo de verde. Para Molitor, una hilera de macetas no tiene el mismo efecto que una pared verde tapizada de plantas. Además, el color verde tiene fama de tener un efecto calmante.

Otra ventaja es la cantidad de plantas que pueden colocarse en una pared. Como son regadas de forma constante mediante un sistema especial, pueden aportar humedad al ambiente. Y no así nomás: las plantas regulan el clima del salón en el que se encuentran. “Descubrimos que cuando se reduce la humedad del ambiente, las plantas aportan más humedad“, explica Molitor. Y al revés. Si bien las plantas de maceta hacen lo mismo, sólo una gran cantidad de macetas puede lograr este efecto regulador.

Hasta ahora, es posible encontrar estos jardines de pared sobre todo en grandes edificios como centros comerciales y aeropuertos. ¿Se puede implementar esto en casa? Sí, pero no es tan simple, dice el especialista Gunter Mann, presidente del gremio de especialistas en parquización de construcciones en la ciudad alemana de Saarbrücken. Detrás de las instalaciones que se ven en las revistas de decoración hay una técnica sofisticada para cuya instalación se requiere de profesionales.

Las plantas suelen cultivarse en módulos o sistemas de macetas o crecen en tapices de lana o gomaespuma fijados a la pared. En el fondo, se trata de una fachada colocada sobre la pared, con un espacio intermedio de ventilación. La distancia con la pared permite que el aire circule, lo que evita la formación de hongos. La fachada superpuesta suele tener sólo entre cinco y diez centímetros de grosor. Lo que sí es importante es que las paredes en las que se colocan estos tapices de plantas sean portantes, ya que estas paredes verdes para interiores puedan añadir entre 30 y 80 kilos de peso extra a cada metro cuadrado de superficie.

Es posible contar con este tipo de construcciones en el hogar, pero lo que es imposible es instalarlas por uno mismo y además, no son nada baratas. También hay versiones más accesibles y simples, de hasta un metro cuadrado, que se ven como cuadros en la pared. Sin embargo, estas versiones requieren un mayor mantenimiento, ya que hay que regarlas llenando semanalmente un reservorio de agua. También hay modelos en forma de biombos, que sirven para separar ambientes de forma original.

Si se prevé contar con una de estas paredes verdes antes de empezar a construir, es posible diseñarlas en forma de nichos, es decir, hacer que las paredes cuenten con algunas partes de superficie verde. Algo parecido a cuando se construye un acuario impotrado en la pared, aunque en este caso lo que se funde con la pared es el espacio para las plantas. Esta es la mejor opción, ya que para la instalación de las paredes verdes suele ser necesaria a veces no sólo una conexión eléctrica, sino sobre todo una conexión a la red de agua, algo que suele ser poco frecuente en los salones de estar. Por eso, en las casas más antiguas, es necesario realizar adaptaciones algo más complejas.

En la mayoría de los sistemas es necesario contar con electricidad para una iluminación extra y agua, ya que la mayoría de las plantas no suelen quedar ubicadas cerca de la luz directa que entra por las ventanas. Es decir: o hay que elegir plantas que se adaptan a la luz escasa o, de lo contrario, iluminarlas artificialmente.

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